pues efectivamente en España y Portugal, en todas las épocas, era siempre una cosa importante el hacer perecer ignominiosamente a los inocentes hebreos en los más agudos tormentos de la hoguera, sin perdonar sexo ni edad, ni siquiera la virtud. Y es también cierto que en una época, los hebreos fueron exterminados en Inglaterra, masacrados en varias ciudades de Alemania y expulsados de otras; se nos ha marcado con insignias deshonrosas y se nos ha hecho pagar en varios lugares hasta el aire que respiramos, mientras que la expulsión de esta nación y aún el hacer colgar a los desgraciados fugitivos entre dos perros, estaba considerado en Francia como una obra de gran mérito y un asunto de Estado en la época de Felipe el Hermoso. Se hizo intervenir la justicia; los hijos de Jacob, mis hermanos de Polonia, han sido quemados, desvalijados y oprimidos, contra toda humanidad, el derecho de gentes y los privilegios que el Rey y la República han acordado a nuestros predecesores con el consentimiento de toda la nación. Y los otros gobiernos del Norte no han podido ver a un israelita sin horror y el solo nombre judío ha hecho estremecer a los Pueblos; tales han sido las cosas y los asuntos de la época espantosa y del período horrible de la humanidad. Causa pavor el ver en la historia, los pueblos de casi toda Europa