Colombeia

regularmte. cinco veces al dia—á la punta del día; al medio dia; al ponerse el sol; dos oras después; y á las 10. de la noche; mas á esta hora pocos concurren.... es difícil encontrar un Pueblo mas religioso.—Por la noche vinieron á casa de Tertulia dos mercantes Turcos de garvo uno llamado LabiReis, y el otro MachemetTasagi; este ultimo tenia su reparo de cometer el pecado al presentarle el vaso de aguardiente; mas asegurándole io que tomava sobre mi la Culpa, sonrio y se lo echó a pechos; continuando entonces sin escrúpulo, hasta qe. entre los dos dieron fondo á la botella.— nosotros fuimos á la Cama después de una maldita sena, porqe. estos miserables no piensan mas qe. en como han de ganar una piastra, y sea como se fuese—la cama sin embargo mejoró, pues me pusieron sabanas y cubierta, en el quarto en qe. ellos dormían, y no con los criados como la noche anterior. 3. Temprano observé que ia los cafés estavan llenos de gentes, mui bien vestidos todos, y fumando que es una gloria—todos tenían carneros colgados delante de sus casas, cuia carne distribuían con los pasantes, con los Pobres, y con los conosidos por hospitalidad y rito de Religión—se dan la mano pr la calle, aunqe. No se conoscan, y se desean un buen Bairam ó Pasqua—el turco karabuquiere del Tumbazo ó barca que me desembarcó aier, aviendome encontrado oí, y
regularmente cinco veces por día: a la punta del día, al mediodía, al ponerse el sol, dos horas después y a las diez de la noche; más a esta hora pocos concurren. Es difícil encontrar un pueblo más religioso. Por la noche vinieron a casa, de tertulia, dos mercantes turcos de garbo, uno llamado LabiReis y el otro, MehemetTasagi. Este último tenía su reparo de cometer «el pecado» al presentarle yo un vaso de aguardiente. Mas asegurándole yo que tomaba sobre mí la culpa, sonrió y se lo echó al pecho, continuando entonces sin escrúpulo, hasta que entre los dos dieron fondo a la botella. Nosotros fuimos a la cama después de una maldita cena, porque estos miserables no piensan más que en cómo han de ganar una piastra, sea como fuese. La cama, sin embargo mejoró, pues me pusieron sábanas y cubierta en el cuarto en que ellos dormían y no con los criados, como la noche anterior. 3 de octubre. Temprano observé que ya los cafés estaban llenos de gente muy bien vestidos todos y fumando como una gloria. Todos tenían carneros colgados delante de sus casas, cuya carne distribuían con los pasantes, con los pobres y con los conocidos, por hospitalidad y rito de religión. Se dan la mano por la calle aunque no se conozcan y se desean un buen Bairam o Pascua. El turco carabuquiery del «Tumbazo» o barca que desembarcó ayer, habiéndome encontrado hoy y