Colombeia

el Cable, y ancla, y nos pusimos fuera á la capa. 4. el viento calmo, y venimos al mismo parage á buscar nuestra ancla, que logramos recobrar, y siguiendo con calmas, y calmas no pudimos llegar al Zante hasta el 13. pr. la noche, con 22. dias de navegación desde Raguza.—La Polacra se llama S. Vicente Ferrer, y su Capn. Joseph Pilcovich.—di al Capitán 10 sequines, y quedó tan contento. 14. temprano fue el cónsul á tierra para tomar pratica, mas no se la quisieron dar pr. venir de Raguza; el sin embargo quedó en tierra como á la escondida en casa de un nobile Veneziano llamado Balbi su pariente, y el capitán vino a bordo—io luego me fui á tierra á la Sanidad donde (aunque como apestado) estuve en conversación con varias gentes que alli venían de las principales del Pueblo—y entre otros logré conosér á Mr. John Howard Esqr. que viaja visitando hospitales, y Lazaretos: asi como antes visito todos las Carseles de Europa, para dar medios de aliviar á la humanidad en estos dos puntos interesantes—se embarco en el mismo bastimento qe. me trajo á mi, para seguir á Smirna.—io tuve alli que comer por una piastra, y al anochesér nos embarcamos en un caichio que nos debia conducir á Patraso al cónsul, y á mi, pr. 20 piastras (4 sequines) alli pasamos la noche, Ínterin los marineros que también estavan en
el cable y ancla y nos pu­simos fuera a la capa. 4 de mayo. El viento en calma y vinimos al mismo paraje a buscar nuestra ancla, que logramos recobrar, y siguiendo con calmas y calmas, no pudimos llegar a Zante hasta el 13 por la noche, con 22 días de navegación desde Ragusa. La polacra se llama «San Vicente Ferrer» y su capitán José Pilcovich. Di al capitán 10 cequies y quedó tan contento. 14 de mayo. Temprano fue el Cónsul a tierra para tomar Práctico, mas no se lo quisieron dar por venir de Ragusa. El, sin embargo, se quedó en tierra como a escondidas en casa de un noble veneciano llamado Balbi, pariente suyo, y el capitán vino a bordo. Yo luego me fui a tierra, a la Sanidad, donde, aunque como apestado, estuve en conversación con varias gentes de las principales del pueblo que allí venían. Entre otros logré conocer al señor John Howard, Esquire, que viaja visitando hospitales y lazaretos, así como antes visitó todas las cárceles de Europa, para dar medios de aliviar a la humanidad en estos dos puntos interesantes. Se embarcó, para seguir a Esmirna, en el mismo barco que me trajo a mí. Yo tuve allí que comer por una piastra y al anochecer nos embarcamos en un caique que nos debía conducir al Cónsul y a mí, a Patrás por 20 piastras —4 cequies—. Allí pasamos la noche, ínterin los marineros, que también estaban en