punto que lleva van: y si huviera sido de noche nos perdemos irremisiblemente)— cambiamos de bordo al fin, y salimos del paso; mas la paura que nuestra gente tenia era tal, que nos llevaron huiendo hasta sobre la Costa meridional de Crimea.—jamas he visto un atajo semejante de ignorantes.
27.
Poco vto., turbonadas, brumasones, y miedo en nuestra gente, que son unos bestias.—el Pagesillo Sabenio, que es vivisimo, y me sirve grandemte., tiene mas espíritu que todos, y rie á carcajadas.
28.
Lo qe. por el dia se avanza, perdemos en la noche por el miedo que llevan de encontrar con la tierra—vamos Leiendo á mr. Guis, y al Abate Sestini.—por la tarde nos entró un temporal fuertísimo que duró toda la noche—cuerno con el mar negro!
29.
Lo dho, dicho, y quanto avanzamos de dia, casi se pierde de noche; con la conducta de ponernos en buelta de fuera mas el temporal nos obligo peor qe. de grado—sin embargo el capn, me dá su palabra de que no cometeremos la misma tontería oi Dios lo quiera.
30.
Al romper el dia nos hallamos sobre las costas de la Pequeña tartana, á la vista de la Fortaleza d'Oczakow, y de dos Naves de Guerra Russas que estavan alli fondeadas.—pasamos estas á quien saludamos con cinco f al coñetes, y ellas nos respondieron con tres cañonazos—embiaron el bote á bordo nuestro, para savér novedades; y nosotros supimos que una era el Alexandro de 6'4., la otra la Vivora fragta. De 44.
punto que llevaban y si hubiera sido de noche, nos perdemos irremisiblemente. Cambiamos de bordo al fin y salimos del paso, mas el miedo que nuestra gente tenía era tal que nos llevaron huyendo hasta la costa meridional de Crimea. Jamás he visto un atajo semejante de ignorantes.
27 de septiembre.
Poco viento, turbonadas, brumazones y miedo en nuestra gente, que son unas bestias. El pajecillo Sabenio, que es vivísimo y me sirve grandemente, tiene más espíritu que todos y ríe a carcajadas.
28 de septiembre.
Lo que por el día se avanza, perdemos en la noche por el miedo que llevan de encontrarse con la tierra. Vamos leyendo al señor Guys y al Abate Sestini. Por la tarde nos entró un temporal fortísimo que duró toda la noche. ¡Cuerno con el Mar Negro!
29 de septiembre.
Lo dicho, dicho, y cuanto avanzamos de día, casi se pierde de noche, con la conducta de ponernos en vuelta de fuera, mas el temporal nos obligó peor que de grado. Sin embargo, el capitán me da su palabra de que no cometeremos la misma tontería hoy. Dios lo quiera.
30 de septiembre.
Al romper el día nos hallamos sobre las costas de la Pequeña Tartaria, a la vista de la fortaleza de Ochakov y de dos naves de guerra rusas que estaban allí fondeadas. Pasamos éstas, a quienes saludamos con cinco falconetes y ellas nos respondieron con tres cañonazos. Enviaron el bote a bordo nuestro para saber novedades y nosotros supimos que una era el «Alejandro» de 64, la otra, la «Víbora», fragata de 44,