obstáculos fabricando ensima casas de recreo; como si hechas un poco mas atrás, no huviesen estado tan bien, ó mejor!—en fin seguimos nra. navegación con el proprio viento—y una marejada tan fuerte, que no me dexó dormir un momento en toda la noche.
24.
el propo viento y marejada—io estava un poco mareado y el capitán me ofreció su Cama y camarote, que acepté; el tomo la mia—La embarcación se llama il CesareAugusto— Capn. Melchiori (di Fiume) es mui buen hombre, y párese que tiene experiencia; mas instrucción Dios la dé ni él ni ninguno de sus Oficiales.—
25.
vto. moderado del O., y el mar tranquilo—oi me siento bien del estomago y con apetito—leemos las memorias del Barón de Tott, en que veo que por darnos el Carácter de la Nación; no nos ha presentado si el quadro de sus defectos—sin mencionar siquiera una de sus virtudes.
26.
el vto. Ha saltado al N. e., y el tiempo está mui brumoso—á esto de las 10 a. ni., gritos y confusión ensima, quando subo hallo toda la gente pálida y pidiendo misericordia como si deviesemos peresér infaliblemente todo una confusión.—el caso era que nos hallavamos aterrados sobre la Isla de Serpientes á la desembocadura del Danubio, y como el tiempo estava nebuloso no pudimos ver la tierra hasta aliarnos sobre la rebentazón del mar (ninguno sin embargo lo esperava por el
obstáculos fabricando encima casas de recreo, como si hechas un poco más atrás no hubiesen estado tan bien o mejor. En fin, seguimos nuestra navegación con el propio viento y una marejada tan fuerte que no me dejó dormir un momento en toda la noche.
24 de septiembre.
El mismo viento y marejada. Yo estaba un poco mareado y el capitán me ofreció su cama y camarote, que acepté; él tomó la mía. La embarcación se llama «II Cesare Augusto», capitán Melchiori, de Fiume. Es muy buen hombre y parece que tiene experiencia, más instrucción, Dios le dé... Ni él, ni ninguno de sus oficiales.
25 de septiembre.
Viento moderado del O. y el mar tranquilo. Hoy me siento bien del estómago y con apetito. Leemos las Memorias del Barón de Tott, en que veo, que por darnos el carácter de la Nación, no nos ha presentado sino el cuadro de sus defectos, sin mencionar siquiera una de sus virtudes.
26 de septiembre.
El viento ha saltado al N.E. y el tiempo está muy brumoso. A esto de las 10 a.m., gritos y confusión encima. Cuando subo, hallo toda la gente pálida y pidiendo misericordia, como si debiésemos perecer infaliblemente… Toda una confusión. El caso era que nos hallábamos aterrados sobre la Isla de Serpientes, a la desembocadura del Danubio y como el tiempo estaba nebuloso no pudimos ver la tierra hasta hallarnos sobre la reventazón del mar. Ninguno sin embargo la esperaba por el