(porqe. Brentano no quiso exponerse á la Peste) á ver seis carabelas Turcas, que estavan fondeadas allí, y acavavan de llegar del mar Negro— su artillería es desigual, y de diverso calibre aun sobre la misma batería; el aparejo asi asi; y el gusto de adorno en la Popa, ia á la Persana, qe. es gracioso; ya á la Turca, con sifras árabes y absurdidades… sin embargo la disiplina interior y gobierno de la gente, es lo que me párese peor, falta de una disiplina estable, que no se acomoda con su genio de govierno—algunas de estas naves he visto maniobrar y spre con confusión y retardo; sin embargo que la gente es excelente—el govierno mismo parece que se opone á que se les instruia; pues según me informan todos los oficiales que para el efecto están aqui, Franceses… el Pueblo les pide la instrucción y el govierno los desvia, para qe no se la den.—esto es como el contraste qe. entre estos tambn. se observa en la humanidad… el individuo no puede sufrir qe. se le haga mal á un perro, gato &c… y el govierno corta las cabezas á los hombs., como si fuesen hormigas!—el uno es humano, y bueno; el otro cruel y pérfido!... —por la noche en sociedad ordinaria, y la familia de Ludolf me hizo presente de un pequeño libro de memorias que mada de St Priest les embio de París; con sus nombres que escribieron allí cada uno… amigable expresión.—también recivi un pasaporte, y Carta para el cónsul Ymperial en Chersona Mr. De Rosarowich, del Ynternuncio que me honra con mil distinciones.—Nadie quería arrimarse á mi esta noche, porque avia estado abordo
—porque Brentano no quiso exponerse a la peste— a ver seis carabelas turcas que estaban fondeadas allí y acababan de llegar del Mar Negro. Su artillería es desigual y de diverso calibre, aún sobre la misma batería. El aparejo, así, así, y el gusto de adorno en la popa, ya a lo persa, que es gracioso, ya a la turca, con cifras árabes y absurdidades. Sin embargo, la disciplina interior y el gobierno de las gentes es lo que me parece peor; falto de una disciplina estable, que no se acomoda con su genio de gobierno. He visto maniobrar algunas de estas naves y siempre con confusión y retardo, sin embargo que la gente es excelente. El gobierno mismo parece que se opone a que se les instruya, pues según me informan todos los oficiales que para el efecto están aquí —franceses— el pueblo les pide la instrucción y el gobierno los desvía para que no se la den. Es como el contraste que entre éstos también se observa en la humanidad: el individuo no puede sufrir que se le haga mal a un perro, un gato, etc., y el gobierno corta las cabezas a los hombres, como si fuesen hormigas. El uno es humano y bueno; el otro, cruel y pérfido. Por la noche en sociedad ordinaria y la familia de Ludolf me hizo presente de un pequeño libro de memorias que Madame de SaintPriest les envió de París, con sus nombres que escribieron allí cada uno, amigable expresión. También recibí del Internuncio, que me honra con mil distinciones, un pasaporte y carta para el Cónsul Imperial en Kherson, el señor de Rosarovich. Nadie quería arrimarse a mí esta noche, porque había estado a bordo