Colombeia

mi me urgía, pr. temor de otro embarque repentino á meda noche. 21. esta mañana temprano fui en casa de Ñapóles según nuestro asignamto.—se decia la misa, y asi logré ver aun algunas bellas Nimphas griegas que concurrieron… Tomé chocolate en el quarto de la jovn. Condesa qe. Es amabilisima, y ha estado educada al lado de la Reyna de Napoles—un poco de lluvia, y apariencias de más trastornaron en el viejo la resolución de hir á Belgrado; y asi io les dexé; fui á Casa, tomé uno de los Caballos de Brentano, y con su criado di un gustosísimo paseo hasta Beldo., donde llegué a medio dia—mi amigo, y mad» Heidenstam se alegraron mucho, y comimos en domestica Sociedad—después hice una visita á la fama de Michél, y Tort; y luego me bolvi en compa del jo: Ludolf, y Mr. Adlerberg (qe. Vino hasta mitad del camino), y llegamos á Bouyukdere á las 7.—hasta las 10. estuvimos en la terta ordinaria. 22. Esta mañana concluí de lér al Viajero Ynglés Chandler, qe. Á expensas de la sociedad de Diletanti de Londres, viajó en grecia avrá 20 años; y pasó pr. Los mismos parages que io; los quales descrive con bastante fidelidad y exactitud—comi en casa y después estuve con brentano á dar un paseo por el Lugar de Saryari, (q) que está inmediato al de Bouyukdere; y á sus espaldas hai una buena fuente, Sipreses hermosísimos de un tamaño extraordinario; y un baile fértil en que hai varias huertas—de buelta me embarqué solo (q) De paso vi la Casa de un negociante Inglés casado, mr. Abbott, hai otro que no lo es mr. Toock; y estos son los prales. De aquí en el dia… Esto es de Constantinopla.
mí me urgía por temor a otro embarque repentino a media noche. 21 de septiembre. Esta mañana fui a casa de Nápoles, según nuestro convenio; se decía la misa y así logré ver aún algunas bellas ninfas griegas que concurrieron. Tomé chocolate en el cuarto de la joven Condesa que es amabilísima y ha estado educada al lado de la Reina de Nápoles. Un poco de lluvia y apariencias de más, trastornaron en el viejo la resolución de ir a Belgrado. Así yoles dejé, fui a casa, tomé uno de los caballos de Brentano y con su criado di un gustosísimo paseo hasta Belgrado, donde llegué a mediodía. Mi amigo y la señora Heidenstam se alegraron mucho y comimos en doméstica sociedad. Después hice una visita a la familia de Michel y Tort, y luego me volví en compañía del joven Ludolf y el señor Adlerberg —quien vino hasta la mitad del camino— y llegamos a BuyukDeré a las siete. Hasta las diez estuvimos en la tertulia ordinaria. 22 de septiembre. Esta mañana concluí de leer al viajero inglés Chandler, quien, a expensas de la sociedad de «Diletanti», de Londres, viajó a Grecia hará 20 años y pasó por los mismos parajes que yo, los cuales describe con bastante fidelidad y exactitud. Comí en casa y después estuve con Brentano por el lugar de Saryari, que está inmediato al de BuyukDeré. A sus espaldas hay una buena fuente, cipreses hermosísimos de un tamaño extraordinario y un valle fértil en que hay varias huertas. De paso vi la casa de un negociante inglés, casado, el señor Abbott; hay otro que no lo es, el señor Toock, y éstos son los principales de aquí en el día, es decir, de Constantinopla. De vuelta me embarqué solo