monte olímpico; mar blanco; mar Negro &c… que es una delicia; y a mi me párese por dhas razones que este punto es mas elevado que el de la montaña del Gigante—de aqui nos dividimos, unos desendieron al Prado de Bouyukdere, y io con Marini, que es un gran practico y el criado, seguimos corriendo todas aquellas alturas, de donde se repiten con alguna variación los mismos puntos de vista; y al anochesér desendimos al Jardín de Rusia… una anécdota nos ocurrió con un Viñero Turco, al tiempo de atravesar su viña cerca del anochesér qe. merese atención—quando estavamos en ella temia Marini que tomándonos el guarda por ladrones, o gentes intrusas no nos sucediese algún lanze; mas lejos de tal cosa, quando este nos descubrió y nosotros comensavamos á hacer nuestra apologia, él nos previno ofreciéndonos ubas si gustavamos y enseñándonos el camino pa nuestra salida… que huviese sido un Ytaliano!... —estuvimos un poco con el embiado, y la familia de Hubsh, que estavan sobre el muelle; y después fui á mi tert» ordinaria, donde supe la muerte del Rey de Prusia qe me dio Brentano al entrar esto dio materia á la Combersacion &c…
20.
La mañana leiendo—y á las 4. á comer con el Ynternuncio, que en compañía de mad encontré solos y tuvimos una sociedad enteramte. Domestica.—Después hablamos mucho sobre la america, y me hizo una observación bastante justa acerca de reboluciones: que es la de que ningún Pueblo que siempre
Monte Olímpico, Mar Blanco, Mar Negro, etc., que es una delicia. Y a mi me parece, por dichas razones, que este punto es más elevado que el de la Montaña del Gigante. De aquí nos dividimos, unos descendieron al Prado de BuyukDéré y yo cun Marini, que es un gran práctico, y el criado, seguimos recorriendo todas aquellas alturas, de donde se repiten con alguna variación los mismos puntos de vista y al anochecer descendimos al jardín de Rusia. Una anécdota nos ocurrió con un viñero turco al tiempo de atravesar su viña, cerca del anochecer, que merece atención. Marini temía, cuando estábamos en ella, que tomándonos el guarda por ladrones o gentes intrusas, no nos sucediera algún lance. Mas, lejos de tal cosa, cuando éste nos descubrió y nosotros comenzábamos a hacer nuestras excusas, él nos previno, ofreciéndonos uvas si gustábamos, y enseñándonos el camino para nuestra salida. Qué hubiese sido un italiano. Estuvimos un poco con el Enviado y la familia de Hubsch que estaban en el muelle y después fui a mi tertulia ordinaria, donde supe la noticia de la muerte del Rey de Prusia 39 que me dio Brentano al entrar, Esto dio materia a la conversación, etc.
20 de septiembre.
La mañana leyendo y a las cuatro a comer con el Internuncio, que en compañía de Madame encontré solos y tuvimos una sociedad enteramente doméstica. Después hablamos mucho sobre la América y me hizo una observación bastante justa acerca de las revoluciones, que es la de que ningún pueblo que siempre