Colombeia

a ella si no se interpusiesen obstáculos, como sucede comúnmente nuestro govierno me decia otro es como un Relox desgovernado; bien ó mal él marcha siempre.—estuve á comer con el Ynternuncio; y después á paseo solos donde ablamos mucho del Derecho publico; y lo que es mas, de los principios, de la Libertad que entiende bastante bien, y se profesa amigo— después en casa de Ludolf, donde entre otras anécdotas (como que hace ia mas de 30 años que está aqui) me ofreció la inscripción de una lapida sepulcral de un Embajador de Inglaterra llamado Barton, en tiempo de la reina Elizabet, que está enterrado en una de las Islas del Principe enfe. de Constantinopla —a las 10 a casa con Brentano, cuia sociedad es erudita y civil. 17. La mañana leiendo Harris's Disquisitions, en lo qe. respecta a la grecia, y Athenas particularmte.; cuias ideas me parecen justas, y bien presentadas… quantas ocasiones io mismo paseando las rivas del Nesus, me acordava de oratio qdo. Desia inter Silvas Academi, quorere verum.—Luego á buscar á mada la jovn. condesa de Ludolf, que me hizo savér la noche antecedte., que Mr. de Boulhakoff nos esperava á comer oi—efectivamte. tomamos el coche á la una y unidos con el marido fuimos á Russia, donde nos recivió el embiado con todas distinciociones… me enseñó la Casa qe. realmte. está mui bien atajada, y tambn. Varias estampas
a ella, si no se interpusiesen obstáculos», como sucede comúnmente. «Nuestro gobierno —me decía otro— es como un reloj desgobernado; bien o mal, él marcha siempre». Estuve a comer con el Internuncio y después a paseo, solos, donde hablamos mucho del Derecho Público y lo que es más, de los principios de la Libertad, que entiende bastante bien y se profesa amigo. Después en casa de Ludolf, donde, entre otras anécdotas —como ya hace más de 30 años que está aquí— me ofreció la inscripción de una lápida sepulcral de un embajador de Inglaterra llamado Barton, en tiempos de la Reina Elisabeth, que está enterrado en una de las islas del Príncipe, enfrente de Constantinopla. Me dio asimismo los grados de calor y frío en que, según una gran serie de observaciones, está el termómetro de Reaumur, en Constantinopla: verano 18º C, invierno, 4°C. A las diez a casa, con Brentano, cuya sociedad es erudita y civil. 17 de septiembre La mañana leyendo «Harris's Disquisitions», en lo que respecta a la Grecia y a Atenas, particularmente cuyas ideas, me parecen justas y bien presentadas. En cuantas ocasiones yo mismo paseando las riberas del Nesus, me acordaba de Horacio cuando decía «inter Silvas Academi, quorere verum». Luego a buscar a la señora, la joven Condesa de Ludolf, que me hizo saber la noche antecedente, que el señor de Boulgakoff nos esperaba a comer hoy. Efectivamente, tomamos el coche a la una y en unión del marido fuimos a Rusia, donde nos recibió el Enviado con todas las distinciones. Me enseñó la casa, que realmente está muy bien alhajada, y también varias estampas