que avia cometido el grave delito de casarse en la Yglesia un Domingo á las once del dia, quando su embajador solo se lo havia permitido, con tal qe. lo hiciese con algún secreto; pues ningún francés puede por aqui casarse sin permiso de su Rey—y asi se tratava de arestár al novio; embarcarlo inmediatamte. para francia &c… pobre Diablo, huvo de escapar pr. suplicas, y empeños; y el embajador se templo al fin… es posible que una nación que se eré con derecho á pensar sobre todas las cosas; no sepa aun una palabra sobre la mas importante de todas, la Libertad personal? y teniendo por guia á un Montesquieu!... Luego en casa de mr. Vander Schro. Donde encontré á mis amigos Mada y mr. Heidenstam que avian llegado de Pera para pasar al dia siguiente á Belgrado á su Casa de Campo: estuve en su Compa hasta las dos que me fue presiso dexarlos pr. estar empeñado con el Conde de Ludolf (mada H… tuvo un histérico fuerte, pr. la pa vez, qe. nos dio un poco de cuidado mas luego pasó)—mi Comida fue sociable; y después me fui á hacer una visita á Mada Gaudé que vive en el Pequeño lugar de KiefeliKioi en la misma Casa que avito mr. de Tott junto á MuratMollach; y es pr. cierto bien miserable— la halle en tono de salir, y fuimos á dar un paseo por toda la orilla del Mar acia Tarrupia; y nos sentamos al conmedio baxo de unos arboles, al pie de una Fuente, (ó Aghiasma dista Eufemia como la llaman) donde nos tendieron nuestras esteras, y al modo Turco tomamos nuestro café—al anochesér nos retiramos, y ielle á tette tomomas Thé en su Casa mores orientalibus
que había cometido el grave delito de casarse en la iglesia un domingo a las once del día, cuando su Embajador solo se lo había permitido con tal que lo hiciese con algún secreto, pues ningún francés puede, por aquí, casarse sin permiso de su Rey. Y así se trataba de arrestar al novio, embarcarlo inmediatamente para Francia, etc. Pobre diablo, hubo de escapar por súplicas y empeños y el Embajador se templó al fin. ¿Es posible que una nación que se cree con derecho a pensar sobre todas las cosas, no sepa aún una palabra sobre la más importante de todas, la libertad personal? Y teniendo por guía a un Montesquieu…! Luego en casa del señor Van der Schroeff, donde encontré a mis amigos, los señores de Heidenstam, que habían llegado de Pera para pasar el día siguiente a Belgrado, a su casa de campo. Estuve en su compañía hasta las dos, que me fue preciso dejarlos por estar empeñado con el Conde de Ludolf. La señora Heidenstam tuvo un histérico fuerte por la primera vez, que nos dio un poco de cuidado, más luego pasó. Mi comida fue sociable y después me fui a hacer una visita a la señora Gaudé, que vive en el pequeño lugar de Kiefelikioi, en la misma casa que habitó el señor de Tott, junto a MuratMollach y es por cierto bien miserable. La encontré en tono de salir y fuimos a dar un paseo por toda la orilla del mar hacia Terapia. Nos sentamos al conmedio, bajo unos árboles, al pie de una fuente —o aghiasma dist". Eufemia, como la llaman— donde nos tendieron nuestras esteras y al modo turco tomamos nuestro café. Al anochecer nos retiramos y en «téteátéte» tomamos té en su casa, «mores orientalibus»,