la compañia; con qe. duró nuestra agradable partida hasta después de las 11., que con dificultad pude hallar un kaikiero que me pusiese á mi bordo.
11.
A las siete de la mañana tuve la visita del jovn C. de Ludolf; mr. Lúe. Timoni; y mr. Raab que en negligé y broma vinieron á hacerme una visita… almorsamos hubas y Thé que justamte. estava pronto; y desembarcamos antes que calentase el sol… io me aprobedle de la ocasión para visitar el Jardin del Barón de Habsch, que justamte. me abian alabado.—entramos á la obra, y después de avernos bien fatigado en subir rampas demasiado empinadas, y terrasas de corta Capacidad; dimos en sima con mui buenas vistas, y glorietillas en arboles (sin gusto alguno) desde donde se descubre hasta la altura famosa de Chamiligia pr. detras de Scutari… dimos también con mui buenas ubas que en la bina tiene Plantads, de los mejores parages de europa &c. y nos calamos nuestra buena porsion—desdidiendo después al kiosk que está al principio de la subida, y realmte. es hermosísimo por sus buenas proporciones, y gran capacidad… en mi consepto esta es la mejor parte del Jardín; el qual no es otra cosa que una mala imitación, del qc. Está en la casa inmediata hecho pr. Un rico negociante Ynglés Mr. Barker que se conose tenia inteligencia, y el gusto exquisito de su país para estas cosas.—subi luego á hacer una visita á Mada Hubsch, que me entretuvo contándome la historia del casamto. De Mr. Jakin, que es un platero, ó bijoutier francés
la compañía, con que duró nuestra agradable partida hasta después de las once, que con dificultad pude hallar un caiquero que me pusiese a mi bordo.
11 de septiembre
A las siete de la mañana tuve la visita del joven Conde de Ludolf, de los señores Luc. Timoni y Raab, que en «negligé» y broma vinieron a hacerme una visita. Almorzamos uvas y té, que justamente estaba pronto y desembarcamos antes que calentase el sol. Yo me aproveché de la ocasión para visitar el jardín del Barón de Hubsch, que justamente me habían alabado. Entramos a la obra y después de habernos bien fatigado en subir rampas demasiado empinadas y terrazas de corta capacidad, dimos en la cima, con muy buenas vistas y glorietillas en árboles —sin gusto alguno— desde donde se descubre hasta la altura famosa del KüsükChamlica, por detrás de Escutari. Dimos también con muy buenas uvas de la viña que tiene plantada de los mejores parajes de Europa, etc., y nos calamos nuestra buena porción. Descendimos después al kiosco que está al principio de la subida y realmente es hermosísimo por sus buenas proporciones y gran capacidad. En mi concepto ésta es la mejor parte del jardín, el cual no es otra cosa que una mala imitación del que está en la casa inmediata, hecho por un rico negociante inglés, señor Barker, que se conoce tenía inteligencia y el gusto exquisito de su país para estas cosas. Subí luego a hacer una visita a la señora Hubsch, quien me entretuvo contándome la historia del casamiento del señor Jakin, un platero o «bijoutier» francés,