Colombeia

baxár inmediatamto. al Muelle— y io me fui á decir á Dios á la familia Michél qe. me recivieron con terneza expresiva que casi me hacen llorar—Luego á mi amigo Mr. Heidenstám qe. me aguardava á comer con los embajadores de Raguza, qe. disen son buenos sugetos, y io deseava conosér mas no era posible aguardar un instante con… ternesa seguramente nos despedimos de ambas partes, y madama Heidenstam, vino también á empeorar el pasaje… en fin fue menester hechár á correr para tomar el único partido que ia me quedava. ó sentimientos dulces y tiernos de la sincera amistad!... aun me quedava otra cosa urgente que hacer en Constantinopla: y asi sin decir nada al Capn, qe. me aguardava en Tophanná con impasiencia, yo me embarqué pr. Gala ta al Fanal y fui á ver el Kitabkhané (ó Librería) de RahibPashá de qe. persona no me havia dho una palabra, y io por casualidad supe la noche anterior, que tal cosa existia, y que la dexavan ver á ciertas oras del dia.—por mi desgracia estava serrada oi; mas un turco civil me hizo ver dha sala por las ventanas, que es mui bien dispuesta; y los Libros están arrollados al uso antiguo, colocados sobre pirámides de madera que hai al redor—el numero podrá llegar a 2.000 volums.creo.—luego á Tophanná en busca de mi Capitán que ia perdía la pasiencia en aguardar—mientras se apronto el caykio, yo me puse aun á considerar otra vez á aquella magnifica Fuente que siertamte. tiene su mérito, y es una excelente pieza de la Arquitectura Persiana… la mejor de quantas
bajar inmediatamente al muelle y yo me fui a decir adiós a la familia Michel, que me recibieron con terneza expresiva que casi me hace llorar. Luego a mi amigo el señor Heidenstam, que me aguardaba a comer con los embajadores de Ragusa, que dicen que son buenos sujetos y yo deseaba conocer, más no era posible aguardar un instante. Con terneza, seguramente, nos despedimos de ambas partes y madame Heidenstam vino también a empeorar el pasaje… En fin, fue menester echar a correr para tomar el único partido que ya me quedaba. ¡O, sentimientos dulces y tiernos de la sincera amistad! Aún me quedaba otra cosa urgente que hacer en Constantinopla y así, sin decir nada al capitán que me aguardaba en Tophane con impaciencia, me embarqué por Gálata al Canal y fui a ver «el Kitabkhané», o biblioteca de ReghibPachá de la que nadie me había dicho una palabra y yo supe por casualidad la noche anterior que tal cosa existía y que la dejaban ver a ciertas horas del día. Para mi desgracia estaba cerrada hoy, más un turco civil me hizo ver dicha sala por las ventanas, que está muy bien dispuesta y los libros arrollados al uso antiguo, colocados sobre pirámides de madera que hay alrededor. El número podrá llegar a 2.000 volúmenes, creo. Luego a Tophane en busca de mi capitán, que ya perdía la paciencia de aguardar. Mientras se aprontó el caique, yo me puse a considerar, otra vez, aquella magnífica fuente, que ciertamente tiene su mérito y es una excelente pieza de la arquitectura Persa, la mejor de cuantas