Al mismo tiempo pido la venia para asegurar a Su Excelencia que mi apego al verdadero interés de mi país queda invariable y que estoy actuando impulsado por el mismo principio que ha sido siempre la regla dominante de mi conducta en esta contienda infortunada.
Tengo el honor de ser muy respetuosamente, el más obediente humilde servidor de Su Excelencia.
B. Arnold.
Su Excelencia el general Washington.
Goleta Greybound, Bandera de Parlamento
Dobb's Ferry, 2 de octubre de 1780
Señor:
Una nota que tengo del general Greene, me hace dudar de si su memoria le habrá servido para relatar con exactitud a Vm., lo esencial de la conversación que tuvimos sobre el mayor André. En un asunto de tales consecuencias para mi amigo, para los dos ejércitos y para la humanidad, no quisiera dejar ninguna posibilidad de una errónea interpretación, y por lo tanto, tomo la libertad de poner por escrito lo esencial de lo que dije al general Greene.
Ofrecí probar, con el testimonio del coronel Robinson y de los oficiales del "Vulture", que el mayor André bajó a tierra a solicitud del general Arnold, en un bote que le enviaron con bandera de parlamento; que no sólo tomó tierra con el conocimiento y bajo la protección del general que mandaba en el distrito, sino que no tomó ninguna medida estando en tierra sin instrucciones del general Arnold, como se verá por la adjunta carta de él a Su Excelencia.
Bajo estas circunstancias yo no podía, y esperaba no lo haría Vm., considerar al mayor André como un espía por alguna frase indebida en su carta a Vm.
Los hechos que relata corresponden al testimonio que yo ofrezco; pero él admite una conclusión que no viene al caso. El cambio de ropa y nombre fue ordenado por el general Arnold bajo cuya dirección necesariamente estaba, por encontrarse dentro de su mando. Como el general Greene y yo no concordábamos en opinión, yo deseaba que les fuese permitido opinar sobre el asunto a caballeros desinteresados, conocedores de las leyes de la guerra y de las naciones y mencioné al Sr. Knyphausen y al general Rochambeau.
Referí que un tal capitán Robinson había sido entregado a Sir Henry Clinton como espía, e indudablemente lo era, pero al serle dado a entender que Vm. Deseaba que