Colombeia

Diario desde NewYork, acia Albany, Saratoga &c. . Mayo 28. A las cinco y media de la tarde me hice a la vela en AlbanyPier en NewYork, en la Balandra Schuyler Capn Willet para albany—la Compa eran dos franceses, tres comerciante y dos americanos de tal qual buen modo, y no insociables—con viento floxo del Sur montamos al north river teniendo el gusto de ver a NewYork por aquel parage que presenta un agradable Prospecto, y dexando sobre mano derecha conforme se monta dho rio varias amenas y muy bien situadas casas de Campo, en ellas se distinguen la de Mr Lespend and mr Montier—mr Eiiot— mr W. Bayard—mr Oliver De Lancy & llegamos a Tapanbay 36 millas de newYork donde dimos fondo a las 7—de la mañana pr aver cambiado el viento al norte. 29 Aqui permanecimos todo este dia con el recurso de nuestra pequeña sociedad y algunos Libros solamte, pues soplando el viento demasiado no pudimos aventurarnos en nuestra Canoa a pasar a dar un paseo en tierra. 30. Aviendo calmado un poco el viento nos lucimos a la vela a las 4 de la mañana, y ayudados de la marea llegamos a las ocho a Haverstrow 4 millas mas adelante donde nos fue presiso venir otra vez al ancora pr

Diario desde Nueva York hacia Albany, Saratoga, Etc. 1784 28 de mayo. A las cinco y media de la tarde me hice a la vela en Albany Pier, Nueva York, en dirección de Albany, en la balandra "Schuyler", su capitán Willet. Los pasajeros eran dos franceses, tres comerciantes y dos americanos bastante sociables. Con viento flojo del sur remontamos el North River, teniendo el gusto de ver a Nueva York por este lugar que presenta una agradable perspectiva y dejando a mano derecha, conforme se remonta dicho río, varias casas de campo amenas y muy bien situadas. Entre ellas se distinguen las de Mr. Lespenard y Mr. Montier, Mr. Elliot, Mr. W. Bayard y Mr. Oliver De Lancey, etc. Llegamos a Tappan Bay, a 36 millas de Nueva York, donde dimos fondo a las siete de la mañana por haber cambiado el viento al norte. 29 de mayo. Aquí permanecimos todo este día solamente con el recurso de nuestra pequeña sociedad y algunos libros, pues soplando demasiado el viento no pudimos aventurarnos en nuestra canoa para dar un paseo en tierra. 30 de mayo. Habiéndose calmado un poco el viento, nos hicimos a la vela a las cuatro de la mañana y ayudados de la marca, llegamos a las ocho a Havcrstraw, cuatro millas más adelante, donde fue preciso echar nuevamente el ancla, porque