Wilmington.—Carolina del Norte. 1783.—Julio 22
Siguiendo nuestra navegación rio arriva por espacio de 20 millas mas, con poco viento llegamos a las once de la noche a Wilmington; y no me causó poca sorpresa ver aqui embarcaciones de 600 y mas toneladas que con toda facilidad suben rio arriva: a Brunswick llegan Fragatas de guerra, pues la boca principal del rio tiene en su entrada mas de 3 brazas de agua, por cuia razón no es extraño haia aqui mucho mas comercio que en Newberne, y demás lugares del estado, y qe estos florezcan sobre todos—. La situación es ventajosa y agradable, mui abundante en Aguas de fuentes cristalinas que brotan por todas partes; y sus edificios aunque no muchos son conmodos, aseados, y mejores pr lo general que en Newberne: hai mucho mas comercio que en los otros parages ia citados, y sus avilantes parecen mas sociables y generosos; ambos sexos visten también mejor.—El mayor Walker, para quien traje carta de recomendación, y Mr. Blount comerciante, ambos sugetos de respecto en el lugar me acompañaron, y manifestaron el interior; por remate fuimos a la casa del Villar donde se jugaron algunas partidas hasta el medio dia: este juego está tan introducido en el Pais que en ninguno de los Lugares por don
Wilmington. Carolina del Norte. 1783. 23 de julio.
Siguiendo nuestra navegación río arriba por espacio de 20 millas más con poco viento, llegamos a las once de la noche a Wilmington y no me causó poca sorpresa ver aquí embarcaciones de 600 y más toneladas, que con toda facilidad suben río arriba. A Brunswick llegan fragatas de guerra, pues la boca principal del río tiene en su entrada más de tres brazas de agua, por cuya razón no es extraño haya aquí mucho más comercio que en Newberne y demás lugares del Estado y que éste florezca sobre todos. La situación es ventajosa y agradable, muy abundante en aguas de fuentes cristalinas que brotan por todas partes; y sus edificios, aunque no muchos, son cómodos, aseados y mejores, por lo general, que en Newberne. Hay mucho más comercio que en los otros parajes ya citados y sus habitantes parecen más sociables y generosos; ambos sexos visten también mejor. El mayor Walker, para quien traje carta de recomendación y Mr. Blount, comerciante, ambos sujetos de respeto en el lugar, me acompañaron e hicieron visitar la ciudad; por remate fuimos a la casa del billar, donde se jugaron algunas partidas hasta el mediodía. Este juego está tan introducido en el país, que en ninguno de los lugares por don