tos ensima, llegué a las diez del dia a Beaufort.
Beaufort. Carolina del Norte.—1783. Julio 13.
Tomé alojamiento en casa de Mrs Cheneij que me trató y cuidó grandemente; su amable compañia pudo en algún tanto mitigar la aridez, é insosiabilidad del lugar: aqui encontré todo mi equipaje a salvo, que desde Newberne avia embiado el dia antes de mi salida por el Rio; y ademas hallé también a mi Amigo Schilbeak que para asistir a algunos comerciantes, y Pasageros franceses procedentes de la Havana, y náufragos sobre los bancos de Cape Lookout, avia llegado aqui el dia antes; con su sociedad, compañia, y tocar un poco de flauta conseguía divertir un poco las incomodidades del clima, particularmte los mosquitos, y el calor; este es con tal exceso, que jamas me acuerdo a ver sufrido semejante desagradable impresión, aun en las costas de África, y provincia de Estremadura en España—. Los asuntos de los comerciantes, y Pasageros franceses se transigieron con tan buen orden, justicia, y equidad que todos se retiraron satisfechos, y io mui contento de verme entre gentes que aunque pobres son humanos y generosos—. Por las Leyes del Pais todo el individuo que con su asistencia, y ayuda salvase qualesquiera efectos
tos encima, llegué a las diez del día a Beaufort.
Beaufort. Carolina del Norte. 1783
13 de julio.
Tomé alojamiento en casa de Mrs. Cheney, que me trató y cuidó grandemente. Su amable compañía pudo en algún tanto mitigar la aridez e insociabilidad del lugar. Aquí encontré todo mi equipaje a salvo, que desde Newberne había enviado el día antes de mi salida por el río y además hallé también a mi amigo Sehilbeack, que para asistir a algunos comerciantes y pasajeros franceses procedentes de La Habana y náufragos sobre los bancos de Cape Lookout, había llegado aquí el día antes. Con su sociedad, compañía y tocar un poco de flauta, conseguía divertir un poco las incomodidades del clima, particularmente los mosquitos y el calor. Este es tan excesivo, que jamás me acuerdo haber sufrido semejante desagradable impresión, aun en las costas de África y provincia de Extremadura en España.
Los asuntos de los comerciantes y pasajeros franceses, se transigieron con tan buen orden, justicia y equidad, que todos se retiraron satisfechos y yo muy contento de verme entre gentes que, aunque pobres, son humanos y generosos. Por las leyes del país, todo individuo que con su asistencia y ayuda salvase cual quiera efectos