Camino de Beaufort. Carola del Norte.—1783.
Julio 12.
El doce de Juiio a las diez de la mañana dexé finalmente a todos mis amigos de Newberne, y pasando el rio Trent por el ferry (o barca) de la Ciudad esta tomé el camino de Beaufort, y á las dos de la tarde llegué á la Posada de Allways distante 23 millas de Newberne; el camino es bastante bueno, como lo son en general todos los de este Pais, pues el terreno es duro y arenoso, é igual por todas partes; pero la casualidad de aver llovido mucho los dias anteriores, hizo que todos los Puentes de madera que hai sobre él estuviesen destruidos y no con poco trabajo huve de pasar los caballos y Sulky para seguir mi jornada—esta fue un poquillo fatigosa, pero una comida regular y aseada, y la compañía de Confort y Constance dos hijas del Posadero y muchachas de 15 a 18 años mui bien parecidas, pronto pusieron en olvido la caminata: por la noche huvo buena sena, y mejor combersacion con las muchachas; una no tuvo embarazo en venir a mi solicitud, a continuármela en la Cama después que todos se retiraron a dormir.—Al siguiente dia a las seis de la mañana emprendi otra vez mi jornada, y aviendo andado 21 millas por caminos semejantes al del dia antecedte, atravesando un Swamp (Pantano) que tendrá mas de una milla de ancho, y millones de mosqui
Camino de Beaufort. Carolina del Norte. 1783
12 de julio.
El doce de julio a las diez de la mañana dejé finalmente a todos mis amigos de Newberne y pasando el río Trent por el "ferry" (o barca) de esta ciudad, tomé el camino de Beaufort y a las dos de la tarde llegué a la posada de Allways, distante 23 millas de Newberne. El camino es bastante bueno, como lo son en general todos los de este país, pues el terreno es duro, arenoso e igual por todas partes, pero la casualidad de haber llovido mucho los días anteriores, hizo que todos los puentes de madera que hay sobre él estuviesen destruidos, y no con poco trabajo pasé los caballos y sulky para seguir mi jornada. Esta fue un poquillo fatigosa, pero una comida regular y aseada y la compañía de Confort y Constance, dos hijas del posadero y muchachas de 15 a 18 años muy bien parecidas, pronto pusieron en olvido la caminata. Por la noche hubo buena cena y mejor conversación con las muchachas; una no tuvo embarazo en venir a mi solicitud a continuármela en la cama, después que todos se retiraron a dormir. Al siguiente día a las seis de la mañana emprendí otra vez mi jornada y habiendo andado 21 millas por caminos semejantes al del día antecedente, atravesando un "swamp" (pantano) que tendrá más de una milla de ancho y millones de mosqui