Un hombre prudente, colocado a la cabeza de una sociedad, cuidadoso de velar sobre las acciones de los hombres, como también sobre la educación de sus hijos y preocupado de buscar los medios apropiados de alimentar a los pobres, aliviar a los débiles y ayudar a la gente competente a ser útil al Estado, gana fácilmente la confianza de su sociedad y puede llegar a ejecutar el más difícil proyecto. No olvidará a este respecto llamar a los señores Rabinos para advertirles que es su deber saber discernir el momento de callar ciertos pasajes en sus sermones y el de hablar en la casa de Jacob. Dad al César lo que es del César, etc. (i) En fin, él creará una nueva manera de pensar y hará sentir a toda la nación que Dios ha borrado nuestro oprobio (j), por su ungido llamado José, diciendo que el Padre Eterno nos agregue otra felicidad, haciéndonos dignos de la paternal bondad de Vuestra Majestad Imperial.
Que este mismo Padre Eterno, esta unidad soberanamente poderosa, buena y perfecta, ese Dios de Israel que se manifiesta en todas partes y cuyo espíritu es incomprensible, quiera prolongar los dichosos días de Vuestra Majestad Imperial, conservando
(i) Mateo. Capítulo 22. Versículo 21. Dios nos salve de pretender que un Rabino cite un texto del Nuevo Testamento, pero eso concuerda perfectamente bien con la moral de una sentencia del Talmud que dice: Hay que cumplir los estatutos del Príncipe como la ley.
(j) La significación del nombre de José en hebreo. Génesis Capítulo 30. Versículos 23 y 24. ‘Versículo 23: Ella (Raquel, mujer de Jacob) concibió y dio a luz un hijo; ella dijo: Dios ha suprimido mi vergüenza; Versículo 24: y lo llamó José, diciendo que Jehovah me dé otro hijo.