del Capn. Cadogan qe. io conosi en la Jamaica, y me abló con suma amistad, haciéndome su apología pr. no averme visitado en Alhenas qdo. io estuve, pr. hallarse sumamte, enfermo de un ojo, que aun no ha podido restablecer, y teme que lo perderá… el pobre!—fui á hacer visita á la familia de Michél y Tort que me recivio con sumo cariño, y alli estuvimos hasta las 3. qe. fuimos á Comer á casa de mr. Heidenstam—huvo mucha alegría; y concluimos finalmte. en quedarnos adormir, respecto de no avér aun apariencias de vto. S. —Después estuvimos en casa de Mr. VanderSchfoeff, y destacándonos del grupo de mugeres nos fuimos mrs. Ludolf, y Heidm. á dar la buelta por el Petitbend que es la parte mas fragosa de la foresta y es realmte. delicioso; particularmte. en europa donde á penas se vé un monte en el estado de virginidad primitiva… dimos la buelta pr. todo el rededor, encontrando á mr. Tort que hiva en partida de Caza sobre las ribas del mar negro; y nos reunimos á nuestras gentes al anochesér en casa de mr. V&nderSchroeff, donde tambn. estavan las de michél y tomamos Thé juntos—á este tiempo entró el embajador de Ynglaterra Sir Robert Ainsley, con mr. Cadogan, Dr. N… Profesor de Oxford qe. viaja pa observaciones botánicas; y el Abate Sestini bestido á la orientál, que el Diablo que lo huviese conosido… mucho ablé con este acerca de sus viages; y me informo qe. dho embajador tenia una excelente colección de
del capitán Cadogan que yo conocí en Jamaica, y me habló con suma amistad, excusándose por no haberme visitado en Atenas, cuando yo estuve, por hallarse sumamente enfermo de un ojo, que aún no ha podido restablecer y teme que lo perderá... ¡El pobre! Fui a hacer visita a la familia Michel y Tort, que me recibió con sumo cariño y allí estuvimos hasta las tres, que fuimos a comer a casa del señor Heidenstam. Hubo mucha alegría y concluimos finalmente en quedarnos a dormir, respecto de no haber aún apariencia de viento S.
Tienen dispuesto para el invierno dar la ópera «il Príncipe Theodoro», de Paisiello, composición excelente. El señor Heidenstam ha dispuesto el teatro en su casa de Pera y cada ministro contribuye con 500 piastras para los gastos que se ocasionen. El año pasado fue el primer ensayo y lo hicieron muy bien. Este año ya se ofrecen sus dificultades, por las pretensiones de preferencia que la hija de Bouligny reclama. ¡Maldita ridícula gente! Después estuvimos en casa del señor Van der Schroeff y destacándonos del grupo de mujeres, nos fuimos los señores Ludolf y Heidenstam a dar la vuelta por el PetitBend, que es la parte más fragosa del bosque y realmente deliciosa, particularmente en Europa, donde apenas se ve un monte en el estado de virginidad primitiva. Dimos la vuelta por todo el rededor, encontrando al señor Tort que iba en partida de caza por las riberas del Mar Negro y nos reunimos con nuestras gentes al anochecer en casa del señor Van der Schroeff, donde también estaban las de Michel y tomamos té juntos. A este tiempo entró el Embajador de Inglaterra, Sir Robert Ainsley, con el señor Cadogan, el doctor N. profesor de Oxford que viaja por observaciones botánicas y el Abate Sestini, vestido a la oriental, que el diablo que lo hubiese conocido. Mucho hablé con éste acerca de sus viajes y me informó que dicho Embajador tenía una excelente colección de