pr. qe. baxo las arboledas de afuera estavan muchas mugeres recreándose en el gusto turco, sueltos los velos &c… dos para que se le dieron á uno de aquellos sirvientes, nos hizo pasar pr. medio de los mismos harems y aqui me párese pude descubrir algo de la hermosura decantada de las mugeres de estos Países, y en particular la de varios niños hermosísimos qe. entre ellas avia ricamte. vestidos este es el paseo de las gentes de distinción.—el Bostandgi ó guarda del Serrallo nos abrió, é hizo ver este ruinado edificio, que dá sin embargo una idea de la magnifisencia, riqueza, y gusto otthomano: las vistas que de varios kiosks: se logran son en mi concepto las mas bellas que se pueden acaso encontrar en todo el mundo; resultando no poco honor al arquitecto que supo escoger tan bien la situación… el kiosk principal con galería y Balustrada de marmol a la chinesca, su figura octágona, y ricamte. dorada interiormte., las puertas, y ventanas embutidas con nácar &c… es cosa curiosa; debiéndose notar aun la permanencia del dorado, que tiene ia mas de cien años, y párese nuevo—hai en medio una fuente de marmol, y conservase alrededor las flechas y arcos qe. servían á dho principe para su diversión—un lugar común qe. está contiguo también, y minusiosamte. Adornado con texas varnisadas, como en
porque bajo las arboledas de afuera estaban muchas mujeres recreándose en el gusto turco, sueltos los velos, etc.— se le dieron dos paras a uno de aquellos sirvientes y nos hizo pasar por medio de los mismos harenes. Aquí me parece pude descubrir algo de la hermosura decantada de las mujeres de estos países y en particular, la de varios niños hermosísimos que entre ellas había, ricamente vestidos. Este es el paseo de las gentes de distinción. El Bostandgi o guarda del Serrallo, nos abrió e hizo ver este arruinado edificio que da, sin embargo, una idea de la magnificencia, riqueza y gusto otomano. Las vistas que de varios kioscos se logran son, en mi concepto, las más bellas que se pueden acaso encontrar en todo el mundo, resultando no poco honor al arquitecto que supo escoger tan bien la situación. El kiosco principal, con galerías y balaustrada de mármol, a la chinesca, su figura octógona y ricamente dorada interiormente, las puertas y ventanas embutidas con nácar, etc., es cosa curiosa, debiéndose notar aun la permanencia del dorado, que tiene ya más de cien años y parece nuevo. Hay en medio una fuente de mármol y consérvanse alrededor las flechas y arcos que servían ha dicho Príncipe para su diversión. Un lugar común, que está contiguo también, y minuciosamente adornado con tejas barnizadas, como en