Colombeia

Governadór Marques de Prie, por una bagatela, que la mugér de este y su bija, avian dho a cerca de la reina de España… de qe. resultó ser depuesto de sus empleos &c. ei consejo de la guerra en Viena—de aqui pasa á Venecia, donde combina con el embajador de España Monteleon pasar al servicio de dha nación— mas queriéndole aprisionar, huie á Turquía, donde pr. que no le entregasen á los austríacos se hace mahometano—y después vino á ser Pacha á tres colas, y comandte. de Bombarderos—murió de edad de 70. años el 23. de marzo 1747.—El Conde de Ludolf enviado de Napoles fue intimo amigo suio, y quedó con varios papeles suios reservados. 2. A dar un paseo pr. los alrededores, y leer los viajeros de levante, Pockocke—Hill—Mijlady—montegue &c… que discordan bastante. 3. Temprano nos embarcamos mr. Adlerberg, Scarin, y io, pa hacer el giro de la muralla—desembarcamos en la punta del Serrallo, y seguimos pr. tierra, pues hacia una fuertísima mar, reviendo la artillería qe. está baxo de aquellos tinglados—nos reembarcamos y seguimos hasta la punta de las 7. torres logrando una Completa vista de la Ciudad pr. esta parte.—desembarcamos en las 7. torres, y seguimos nro. paseo á pie… entrams. pr. La primera
Gobernador, Marqués de Prie, por una bagatela que la mujer de éste y su hija habían dicho acerca de la Reina de España, de lo que resultó ser depuesto de sus empleos y el Consejo de Guerra en Viena. De aquí pasa a Venecia, donde combina con el Embajador de España, Monteleón, pasar al servicio de dicha nación. Mas queriéndole encarcelar huye a Turquía, donde, para que no le entregasen a los austríacos, se hizo mahometano y después vino a ser Pacha de tres colas y Comandante de Bombarderos. Murió de edad de 70 años, el 23 de marzo de 1747. El Conde de Ludolf, Enviado de Nápoles, fue íntimo amigo suyo y quedó con varios papeles suyos reservados. 2 de septiembre. A dar un paseo por los alrededores y leer los viajeros de Levante, Pococke, Hill, Milady Montagu, etc., que discordan bastante. 3 de septiembre. Temprano nos embarcamos el señor Adlerberg, el señor Scarrin y yo para hacer el giro de la muralla. Desembarcamos en la punta del Serrallo y seguimos por tierra, pues hacía una tortísima mar, viendo nuevamente la artillería que está bajo aquellos tinglados. Nos reembarcamos y seguimos hasta la punta de las Siete Torres, logrando una completa vista de la ciudad por esta parte. Desembarcamos en las Siete Torres y seguimos nuestro paseo a pie. Entramos por la primera