Colombeia

ciudad de Populación de buena planta y amena, desde á fuera; y al fin entramos en el mar de marmora, avanzándonos hasta el paralelo de la isla del mismo nombre. 27. bordo y bordos, hasta llegar frente al Lugar de Rodosto donde dimos fondo; y embiamos á hacer agua, pues turcos, y negros, beben mas qe. el demonio.— 28. con bordadas montamos al cabo de Rodosto, y pudimos alcanzar a van ti hasta el lugar de Selivré, donde dimos fondo… la impaciencia de varios pasageros no les permitió aguardar más, y se desembarcaron aqui para hir por tierra á Stambol qe. distará aun 70mills.— 29. Montamos con dificultad la punta de Bevadós, pr. que el viento se llamó al L. pasamos sin embargo Puentegrande, y Puente pequeño, que están pegados á dos lugares del proprio nombre sobre la Costa; y a la tarde venimos al ancla en frente de S. Stefano, otro Lugar mas adelante sobre la propria costa. 30. temprano comcnsamos á bordear en demanda de Stambol, que ia veíamos serca, y á las 8 a. m. efectivamte. estavamos ia sobre esta inmensa Ciudad al castillo de las Siete torres; que mi capitán tubo buen cuidado de esplicarme como alli ponían á los
ciudad de población de buena planta y amena; y al fin entramos en el mar de Mármara, avanzándonos hasta el paralelo de la isla del mismo nombre. 27 de julio. Bordos y bordos, hasta llegar frente al lugar de Rodosto, donde dimos fondo y enviamos a hacer agua, pues turcos y negros beben más que el demonio. 28 de julio. Con bordadas doblamos el cabo Rodosto y pudimos alcanzar adelante hasta el lugar de Selivré, donde dimos fondo. La impaciencia de varios pasajeros no les permitió aguardar más y desembarcaron aquí para ir por tierra a Estambul, que distará aún 70 millas. 29 de julio. Contorneamos con dificultad la punta de Bevados, porque el viento se llamó al L. Pasamos sin embargo Puente Grande y Puente Pequeño, que están pegados a dos lugares del mismo nombre sobre la costa, y a la tarde vinimos al ancla frente de San Stefano, otro lugar más adelante sobre la propia costa. 30 de julio. Temprano comenzamos a bordear en demanda de Estambul, que ya veíamos cerca, y efectivamente a las 8 a.m. estábamos ya sobre esta inmensa ciudad, viendo el castillo de las Siete Torres. Mi capitán tuvo buen cuidado de explicarme como ponían allí a los