embaxadores francos quando se declarava una guerra, ó no se comportavan bien: á lo qe. io repliqué qe. no era bien hecho, y que á los suios no se les tratava asi en otras partes—me replicó súbito qe. ellos no embiavan, ni tenían necesidad de embiar embajador á ninguna parte… que si no fuera pr. este país se moriría de hambre la mitad de la Cristiandad. . . . io solo le respondí qe. pr. esta razón avian cedido la Crimea ultimamte… y esto le mortificó infinito y lo dexó mudo.— No se puede seguramte. dar una cabal idea, del grupo bello y grandiosissimo que desde el mar presenta la Ciudad de Constantinopla, Scutari. Calcedonia, Canal. Galata, Pera, con su principales Mosqueas, minaretes, y Arboles que portodas partes se interpolan!... Luego la belleza, y extencion del Puerto; la multitud de Kaikios ó góndolas que continuamte. pasan de una parte á otra, de Europa, á Asia; los jardines y serrallo del sultán sus Kiosques á la orilla del mar &c…! Mas toda esta magia se desvanece, y un contraste todo opuesto se ofrece á la imaginación quando se entra por las calles, y comenzamos á hallarnos en una estrechez puerca, llena de perros y gatos, vivos, y muertos; multitud de gentes, y poca claridad, pues las
embajadores francos cuando se declaraba una guerra o no se comportaban bien. A lo que yo repliqué que no era bien hecho y que a los suyos no se les trataba así en otras partes. Me replicó súbito que ellos no enviaban, ni tenían necesidad de enviar embajador a ninguna parte... que si no fuera por este país, se moriría de hambre la mitad de la Cristiandad... Yo sólo le respondí que por esta razón habían cedido la Crimea últimamente... y esto lo mortificó infinito y lo dejó mudo. No se puede seguramente dar una cabal idea del grupo bello y grandiosísimo que desde el mar presenta la ciudad de Constantinopla, Escutari, Calcedonia, Canal 7 Gálata, Pera, con sus principales mezquitas, minaretes y árboles que por todas partes se interpolan. Luego la belleza y extensión del puerto; la multitud de caiques o góndolas que continuamente pasan de una parte a otra, de Europa a Asia; los jardines y serrallo del Sultán, sus kioscos a la orilla del mar…Más toda esta magia se desvanece y un todo opuesto contraste se ofrece a la imaginación cuando se entra por las calles y comenzamos a hallarnos en una estrechez puerca, llena de perros y gatos, vivos y muertos. Multitud de gente y poca claridad, pues las