Colombeia

una maldita cama sin sabanas, pulgas &c. en abundancia. 18. fui á visitar al Cónsul de Francia Mr. Gaspary para qn. traía Carta, este me recivio politicamte. y según supe después temeroso de que visitase su mugér que es joven, francesa, y bonita; y sobre quien acavavan de ocurrir varios pasages bastante ridiculos, é indesentes, pr. un tal Mr. Villoison académico francés que decia que el meterle las manos en el seno á la Señoras no era indecente porque asi se hacia en Paris!... y después hiva á contarlo por todo el Lugar con sus añadiduras. &c.—en fin mada Gaspary se mantiene en el campo: y quando llega algún francés al Pto. le da calentura inmediatamente al marido; que por otra parte es un infeliz!—luego al cónsul que hace de Inglaterra il sige. Procopiomacri griego, joven, y tonto—tiene dos hermanas bonitas y de perfecta edad, y la made. es amable—me dieron su dulce, café &c. á la griega, y mil marcas de politica, y atención—luego á casa, y después de comer á mudar de alojamiento antes que llegase el maldito fraile— este lo consegui bueno, en casa de un Dragomán nat1. de la Ysla de Candia llamado Sige. Giovane que solo tenia su mugér y una Criada, los quales me dejaron toda la Casa á mi arbitrio; y lo mejor era que estava cituada
una maldita cama sin sábanas; pulgas, etc., en abundancia. 18 de junio. Fui a visitar al Cónsul de Francia, señor Gaspary, para quien traía carta. Este me recibió políticamente y según supe después, temeroso de que visitase a su mujer que es joven, francesa y bonita y sobre quien acababan de ocurrir varios pasajes bastante ridículos e indecentes, por un tal señor Villoison, académico francés que decía que el meterle las manos en el seno a las señoras no era indecente, pues eso se hacía en París. Y después iba a contarlo por todo el lugar con sus añadiduras, etc. En fin, madame Gaspary calentura inmediatamente al marido, que por otra parte es un infeliz. Luego a ver al señor Procopio Macri, griego, joven y tonto, que hace de Cónsul de Inglaterra. Tiene dos hermanas bonitas y de perfecta edad y la madama es amable Me dieron su dulce, café, etc., a la griega y mil muestras de política y de atención. Luego a casa y después de comer, a mudar de alojamiento antes que llegase el maldito fraile. Este lo conseguí bueno, en casa de un Dragomán, nativo de la isla de Candía, llamado el señor Giovanni, que solo tenía su mujer y una criada, los cuales me dejaron toda la casa a mi arbitrio y lo mejor era que estaba situada