serca de la Ciudadela en un parage elevado, y bien ventilado; pues en lo baxo es asarse en esta estación—la casa es buena solidamte. fabricada en el gusto del Pais, y me la querían vender pr. 50 sequines, cuio dinero huviera dado gustosísimo (si lo huviera tenido) por tener posesiones en la sabia, y politica Alhenas cómprela al fin, y la dexé á esta familia para que la abitase—por la noche fui al baño por curiosidad, el qual es algo mejor que los antecedte. y todo el enladrillado de marmol finísimo.
19.
malísimo de la cabeza, y pr. consequencia en casa; pr. la tarde tuve visita de ceremonia de los dos Cónsules antecedentes : y también de un negociante francés Mr. Gerau, mi vecino, y casado con una Griega; joven, y bien parecida de negroponto, á quienes he debido mil atenciones, pues el ser vecinos aqui, vale mas qe. parientes entre nosotros.
20.
negociar con el comandte. De la Ciudadela pr. Medio de un presente de asucár, y café (todo costaría 2. sequines) medte. El qual me embio á decir que quando gustase pasar á ver la fortaleza y sus curiosidades me recivirian con gusto—mi dolor de cabeza me aflixe demasiado, tomé un purgante que antes me ha hecho mal que bien; y pr. Poco
cerca de la ciudadela, en un paraje elevado y bien ventilado, pues en lo bajo es asarse en esta estación. La casa es buena, sólidamente edificada en el gusto del país y me la querían vender por 50 cequíes, cuyo dinero hubiera dado gustosísimo si lo hubiera tenido, por tener posesiones en la sabia y política Atenas. Cómprela al fin y la dejé a esta familia para que la habitase. Por la noche fui al baño por curiosidad, el cual es algo mejor que los antecedentes y todo enladrillado de mármol finísimo.
19 de junio.
Malísimo de la cabeza y por consecuencia en casa. Por la tarde tuve visita de ceremonia de los dos cónsules antecedentes y también de un negociante francés, señor Gerau, mi vecino, casado con una griega joven y bien parecida, de Negroponto, a quienes he debido mil atenciones, pues el ser vecinos aquí vale más que parientes entre nosotros.
20 de junio.
Negocié con el Comandante de la ciudadela por medio de un presente de azúcar y café —todo costaría dos cequíes— mediante el cual me envió a decir que cuando gustase pasar a ver la fortaleza y sus curiosidades, me recibirían con gusto. Mi dolor de cabeza me aflige demasiado; tomé un purgante que antes me ha hecho mal que bien y por poco