Colombeia

notar, ni antiguo, ni moderno.—un edificio arruinado está acia la marina que era una Iglesia de San Andrés, y alli se vé como un resquisio de Piedra Sepulcral, que se dice ser la del de dho Santo, en el mismo parage en que sufrió el martirio.... no faltan candelillas que andan de dia, y noche, que ensiende alli la devoción de sus debotos, y asi tambn. se vé un gran pedazo de masonería como media milla del mar con sus argollas para atar las naves que se dise estava antiguamte. á la orilla. La campaña es hermosísima, aunque sus avitantes no saven el mejor methodo de la agricultura, los Jardines tienen un aire rural que no me desagrada, aunqe es el de la simple naturaleza; y hai un tal numero de Paxaros de Canto que les hace agradabilísimos en esta estación. El modo de edificar en Ciudad, y fuera de ella, es con adobes cosidos al sol, y después embarrados por fuera las murallas con la misma tierra, que dan un aire al todo no mui hermoso.—disen sin embargo que estas resisten mejor á los terremotos que las de piedra, ó Ladrillo. 2 de Junio. En fin la tarde de este dia á las 6. me embarque en un Caiquio (ó Saique) griego que pr. Mi quenta se fletó, para conducirme á mi solo, criado, y equipaje y costó 12 piastras (un sequin veneciano vale 510parás) á Corinto—el Cónsul Paul, su Cansillér viejo amabilísimo, é instruido en la Ystoria, nativo de la Ysla de Cephalonia, con
ni antiguo ni moderno. Un edificio arruinado que era una iglesia de San Andrés, está hacia la Marina y allí se ve como un resquicio de piedra sepulcral, que se dice ser la del dicho santo, en el mismo paraje, en que sufrió el martirio. No faltan candelillas que arden de día y noche, que enciende allí la devoción de sus devotos, y así también se ve un gran pedazo de mampostería como a media milla del mar, con sus argollas para atar las naves que se dice estaban antiguamente en la orilla. La campiña es hermosísima, aunque sus habitantes no saben el mejor método de la agricultura. Los jardines tienen un aire rural que no me desagrada, aunque es el de la simple naturaleza, y hay un tal número de pájaros de canto que les hace agradabilísimos en esta estación. El modo de edificar, en la ciudad y fuera de ella, es con adobes cocidos al sol y después embarrados por fuera de las murallas con la misma tierra, que dan al todo un aire no muy hermoso. Dicen, sin embargo, que éstas resisten mejor a los terremotos que las de piedra o ladrillo. 2 de junio. En fin, la tarde de este día me embarqué a las seis en un caique griego, que por mi cuenta se fletó, para conducirme a mí solo, criado y equipaje, a Corinto. Costó 12 piastras. Un cequí veneciano vale 510 paras. El Cónsul Paul, su canciller, un viejo amabilísimo e instruido en la historia, nativo de la isla de Cefalonia, con