El ciudadano Vicente de Sucre, a vista del escandaloso hecho de ayer, advierte unos males incalculables é irreparables, si con la mayor precipitación no se acude a su remedio.
La capital, provincia y federación van a ser envueltas en la sangre de los mismos hermanos, si todos, todos, sin distinción de persona no se consagran a sostener la causa que hemos jurado, y hasta con lo más precioso de nuestros bienes, formándose al efecto un ejército responsable y que llene de honor a las armas cumanesas haciéndose temer por las personas de que se componga y destruyan los planes de los enemigos de la causa, y sin embargo de que están vigentes las legales razones que expuse el domingo 2 en el R.P. en la junta celebrada, por la que se le nombró general en jefe del ejército auxiliar a Barcelona para no admitir el mando, y sí en la clase de ayudante ó soldado. Viendo entorpecido un negocio de tanta consideración, que quizá podrá ser el apoyo de nuestro sistema, estoy en la estrecha necesidad de manifestar los últimos esfuerzos de mi patriotismo, y por tanto, arrollando por cuantas razones expuse y por mi existencia como toda otra causa (pues es constante me hallo enfermo) a presentarme con la mayor generosidad, ofreciendo marchar a la cabeza de la expedición proyectada, aunque sea haciéndome conducir en una litera, pero como quiera que de ser responsable del éxito de dicho ejército, éste se ha de componer bajo las siguientes proposiciones, en la inteligencia que a cualquiera negativa me separaré de su proposición, me retiraré con el mayor sentimiento al campo a llorar la triste suerte que le ha tocado a mi patrio suelo:
L° Se ha de formar un ejército de mil hombres de infantería; cincuenta de artillería, y cincuenta de caballería montados, dos cañones de a cuatro, de batir, y dos de montaña, con sus correspondientes municiones;