16.
Aviendo dexado mi equipage en Providencia al cuidado de Mr. Clark, para que me lo embiase al dia siguiente en un carro, vé V. aqui que no solamte. no vino para entonces, sino que mi hizo aguardar mas de cinco dias; y aviendo io padecido el descuido de dexar alli mismo cartas de introducción, tuve que estarme de incógnito todo este tiempo (v).—en él ley la historia de New England por Hutchinson, que aunque pesada y sin gusto es obra llena de muchos authenticos Documentos y buenas noticias.—Luego que mis cofres llegaron (y la aduana los dexó descargar, con mi palabra solamte. de que no contenian efectos de mercancía) procedí á entregar mis cartas de recomendacion que no heran en corto numero, según la bondad y agazajo de los amigos de NewYork que me favorecieron con ellas. Gobernr. Hancock, Joseph Barrell Esqr., Samuel Brick, genl. Knox, Trism. Dalton, Christofer Gore, genl. Hnery Jackson, Joseph Russell, Docr Lloyd, Benjamín Guild, John Lowelt, James Swan, Thomas Russell, Dr. Aaron Dexter, Dr. Benjn. Waterhouse, Dr. Smith, Soderstrom Esqr., Reva. Joseph Willard, Presidte. At Cambridge colege, miss Ruth Dalton, Mrs. Knox, Miss Rooksby Coffin, &,… quienes me recibieron con sumo agazajo — estuve á comer con Mr. John Livingston que me recivió en amigo; y concluido pasamos á Beaconhill que es la maior altura de toda la Península en que está cituado Boston, y comanda un Extensivo y sumamte. agradable prospecto de la Babia y Pais adiaciente: después baxamos a tomar thé en casa de Mr. Livingston donde se concluio de pasar la noche.
16 de septiembre.
Habiendo dejado mi equipaje en Providence al cuidado de Mr. Clark para que me lo enviase al día siguiente en un carro, no solamente no vino para entonces, sino que tuve que aguardar más de cinco días y habiendo padecido el descuido de dejar en él mis cartas de introducción, tuve que estarme de incógnito todo este tiempo. ¡Bien empleado! Durante esos días leí la historia de New England por Hutchinson, que, aunque pesada y sin gusto, es obra llena de muchos auténticos documentos y buenas noticias. Luego que mis cofres llegaron —y la aduana los dejó descargar con mi palabra solamente de que no contenían efectos de mercancía— procedí a entregar mis cartas de recomendación, que no eran pocas, gracias a la bondad y agasajo de los amigos de Nueva York que me favorecieron con ellas: gobernador Hancock, Joseph Barrell, Esq., Samuel Breck, general Knox, Tristram Dalton, Christopher Gore, general Henry Jackson, Joseph Russell, Dr. Lloyd, Bénjamin Guild, John Lowell, James Swan, Thomas Russell, Dr. Aaron Dexter, Dr. Benjamín Waterhouse, Dr. Smith, Mr. Soderstrom, Rev. Joseph Williard (Presidente de Cambridge College), Miss Ruth Dalton, Mrs. Knox, Miss Rooksby Coffin, etc., quienes me recibieron con suma cordialidad. Estuve a comer con Mr. John Livingston, quien me recibió en amigo y luego pasamos a Beacon Hill, la mayor altura de toda la península en que está situado Boston, y domina un panorama extenso y sumamente agradable de la bahía y sus inmediaciones. Después bajamos a tomar té en casa de Mr. Livingston, donde se acabó de pasar la noche.