Colombeia

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Nueva York, 29 de septiembre de 1780 Señor: Persuadido de que Vm. está más inclinado a promover que a impedir las cortesías y actos de humanidad que las reglas de la guerra permiten entre naciones civilizadas, no tengo dificultad en exponerle que varias cartas y mensajes enviados de aquí han sido vistos con indiferencia y quedados sin contestar y detenidas las banderas de parlamento que los llevaban. Como he tratado siempre a todas las banderas de parlamento con cortesía y respeto, tengo el derecho de esperar que Vm. ordenará que mi reclamo sea inmediatamente satisfecho. Me entero de que el mayor André, quien visitó a un oficial de mando en un distrito a sugerencia suya, y actuó en toda circunstancia de acuerdo con sus instrucciones, ha sido retenido como prisionero. Mi amistad hacia él me hace temer que pueda sufrir alguna incomodidad por falta de las cosas indispensables; deseo se me permita mandarle algunas y consideraré un favor el que Vm. no tenga inconveniente en permitir a su criado que se las entregue. En ausencia de Sir Henry Clinton es parte de mi obligación hacer esta representación y solicitud. Soy, señor, el más obediente humilde servidor de su Excelencia. James Robertson. Teniente General Su Excelencia el general Washington. Tappan, 30 de septiembre de 1780 Señor: Acabo de recibir su carta del día 29. Cualquier retraso que puedan haber sufrido sus banderas, ha ocurrido sin querer y por circunstancias peculiares del momento, no por un descuido ni violación intencionada. La carta que requería una respuesta la recibió tan pronto como se pudo dar correctamente, transmitida por una bandera esta mañana. En cuanto a los mensajes, ignoro cualquiera que haya sido enviado. Las cosas para el mayor André le serán entregadas, de acuerdo con su solicitud. Soy, señor, su más obediente humilde servidor. G. Washington. Su Excelencia Teniente General James Robertson.