Colombeia

Harbour, por la parte del Norte—al romper el dia del 26. levamos el ancla, y con toda seguridad entramos en el rio Wackmaw, por la boca que llaman Townentrance, que tendrá 2 brazas de fondo; el viento continuo soplando por el N. O. floxo, y nosotros continuamos nuestra navegación rio arriva hasta que a las once del dia nos amarramos en los Wharffs, ó Muelles de madera de Georgetown, situado sobre la ribera del norte de dho rio Wackmaw a distancia de 20 millas de su embocadura—la planta es bonita, y sobre terreno un poco elevado, su población aunque pequeña párese desente, y contiene mui buenas casas, algunas hai quemadas, y otras enteramente arruinadas de resulta de la ultima guerra—. Inmediatamte saltamos a tierra, y en compañia de nuestro capitán Anderson, y Mr. Tucker, pasagero natural de Boston, fuimos a la Posada única que hai en el Lugar; aqui nos huvimos de ospedar pasablemente mal; por la noche tuve que reñir una pendencia con la ama de casa para que una mala cama que tenia dispuesta para que Mr. Tucker, y io la ocupásemos juntos, fuese solo para uno: sin embargo dos huespedes mas que avia en la Posada los encajó juntos en otra camita dentro
Harbour por la parte del norte. Al romper el día del 26, levamos el ancla y con toda seguridad entramos en el río Waccamaw, por la boca que llaman Town Entrance, que tendrá dos brazas de fondo. El viento continuó soplando por el N. O. flojo, y nosotros continuamos nuestra navegación río arriba hasta que a las once del día nos amarramos en los "wharfs" o muelles de madera de GeorgeTown, situado sobre la ribera del norte de dicho río Waccamaw, a distancia de 20 millas de su embocadura. Su emplazamiento es bonito y sobre terreno un poco elevado. Su población, aunque pequeña, parece decente y tiene muy buenas casas, algunas están quemadas y otras enteramente arruinadas de resultas de la última guerra. Inmediatamente saltamos a tierra, y en compañía de nuestro capitán Anderson y Mr. Tucker, pasajero natural de Boston, fuimos a la posada única que hay en el lugar, donde nos hospedamos pasablemente mal. Por la noche tuve que reñir con la dueña de casa para que una mala cama, que tenía dispuesta para que Mr. Tucker y yo la ocupásemos juntos, fuese sólo para uno. Sin embargo, dos huéspedes más que había en la posada, los encajó juntos en otra camita dentro