Caraburon, y al Ponerse el sol viramos al ancla sobre la Costa.
21.
temprano seguimos nro. rumbo con Vt0. floxo del O. pasando el canal de Tenedos pegado á la Costa de Troya, cuias ruinas buscava con mi anteojo pr. todas partes, mas nada podía encontrar… veese si el monteida; y mas al fondo el Olimpo que se levanta sobre todos los demás, á instancias mias me desembarcó el Capn, con un marinero qe. conosia el terreno pero ninguna cosa qe. se asimilase á ruina antigua pudimos descubrir… el local si qe. está exactamte. según le han descripto los Poetas antiguos.—me bolvi luego á bordo (donde se avia ia recogido algo del buen vino de Tenedos) y con favor de un Vto. S. logramos embocar los Dardaneles, montando hasta los Castillos Viejos; los nuevos están cituados y pasamos a la entrada; y me párese que ni unos, ni otros bastarían á detener una Esqa qe. quisiese montar, sino fuese la gran fuerza de la corriente qe. precisamte. ha de relantir la marcha de las naves infinito, y dar lugar á la artillería para qe. cause su efecto.— aquí encontramos varias embarcaciones maiores de distintas naciones que pr. Falta de vto. Fuerte del S. para montar, aguararan ia cerca de dos meses, porque los vientos del N. reinan constantemte. En esta entrada.—embiamos á hacer agua y refresco á tierra, donde se encuentra todo en
Caraburon y al poner el sol viramos al ancla sobre la costa.
21 de julio.
Temprano seguimos nuestro rumbo con viento flojo del O., pasando el canal de Tenedos, pegado a la costa de Troya, cuyas ruinas buscaba con mi anteojo por todas partes, mas nada podía encontrar. Véese sí, el monte Ida y más al fondo el Olimpo, que se levanta sobre todos los demás. A instancias mías me desembarcó el capitán con un marinero que conocía el terreno, pero no pudimos descubrir ninguna cosa que se asimilase a ruina antiguna. El local sí que está exactamente según lo han descrito los poetas antiguos. Me volví luego a bordo —donde se había ya recogido algo del buen vino de Tenedos— y con favor de un viento S. logramos desembocar en los Dardanelos, remontando hasta los Castillos Viejos; los nuevos, los pasamos a la entrada, donde están situados. Me parece que ni unos ni otros bastarían a detener una escuadra que quisiese remontar si no fuese por la gran fuerza de la corriente, que precisamente modera infinito la marcha de las naves y da lugar a la artillería para que cause su efecto. Aquí encontramos varias embarcaciones mayores de distintas naciones, que por falta del viento fuerte del S., para remontar, aguardaban ya cerca de dos meses, porque los vientos del N., reinan constantemente en esta entrada. Enviamos a hacer agua y refresco a tierra, donde se encuentra todo en