Colombeia

Por la tarde me puse en retirada hacia el Pto. Pirreo donde llegue poco á poco en dos horas, reconsiderando las ruinas de las obras famosas de Themistocles, y varios pozos que hai por aquí tallados en la Roca, que servían para conservar, y dar aguas al Pirreo, quando la flota lo necesita va… Encontré á mi amigo Cairac, que con gusto me esperava á la puerta, y en cuia compañía tuve el gusto de pasar la noche agradablemte., con la buena noticia de hallarse pronta para saiír al dia sigte. Una bonísima barca idriota, que hiva á Smirna… Sin lo q. era necesario que io pasase á la Isla de idra á buscar embarque. 27. temprano dimos una buelta al puerto pr. Agua, que tendrá una y meda milla de circunferencia; reviendo las obras baxo de agua que le dividían en tres partes para la seguridad y mejor acomodo de su Esquadra que párese era de 200 naves. . . . Las ruinas de las fortificaciones del burgo del Pirreo, sepulcros ó monumentos de Themistocles, y Cimon &c. . . . Luego vino el karabukiry idriota que nos pidió 100 piastras pr. Mi pasage; y luego se acordó pr. 15. incluso el criado.—mr. Cairac me dio algunas noticias relativas al Pais qe. Conose desde su niñez, interesantes. . . . Athenas solo cargará 3. bastimentos al año pa la Cristiandad con gran: y aseite. . . . La población será de 8.000. personas, sumamte. Calida en el verano, y sus calles es­trechas, y puercas—en fin á las 9. de la noche después de se­ñar con mis amables huespedes, me embarqué, dexando al criado Giorgo. Pr. Que tenia miedo de embarcarse.
Por la tarde me puse en retirada hacia el Puerto Píreo donde llegué poco a poco en dos horas, reconsiderando las ruinas de las obras famosas de Temístocles y varios pozos que hay por aquí tallados en la roca, que servían para conservar y dar agua al Pireo, cuando la flota lo necesitaba. Encontré a mi amigo Cairac, que con gusto me esperaba a la puerta, y en cuya compañía tuve el gusto de pasar la noche agradablemente, con la buena noticia de hallarse pronta para salir al día siguiente, una buenísima barca hydriota que iba a Esmirna, sin que fuese necesario que yo pasase a la isla de Hydra a buscar embarque. 27 de junio. Temprano dimos una vuelta al Puerto, por agua, el que tendrá una y media milla de circunferencia, viendo nuevamente las obras bajo del agua que lo dividían en tres partes para la seguridad y mejor acomodo de su Escuadra, que parece era de 200 naves. Las ruinas de las fortificaciones del burgo del Píreo, sepulcros o monumentos a Temístocles y Cimón, etc. Luego vino el «carabuquiery» hydriota que nos pidió 100 piastras por mi pasaje y luego se acordó por 15, incluso el criado. El señor Cairac me dio algunas noticias interesantes relativas al país, que conoce desde su niñez. Atenas sólo cargará tres embarcaciones al año para la Cristiandad, con granos y aceite. La población será de 8.000 personas; sumamente cálida en verano y sus calles estrechas y puercas. En fin, a las nueve de la noche, después de cenar con mis amables huéspedes y comer por última vez la célebre miel del monte Himeto, la que he gustado durante todo el tiempo de mi estada en Atenas y es de exquisito gusto, me embarqué dejando al criado Jorgo, porque tenía miedo a embarcarse.