los historiógrafos ricamente pensionados, los que nos dan los mejores libros de historia. Solo la Poesía parece necesitar algunas ayudas particulares. Los poetas, por la naturaleza misma de su arte y por su carácter personal, son generalmente poco capaces de tener empleos lucrativos. Menos mal que es una clase de artistas que pide poca cosa. Para conocer la naturaleza que deben imitar y los hombres que deben describir, no necesitan grandes bienes. Empero, sin alguna perspectiva brillante los genios más felices languidecerían y la miseria unida al talento poético, no haría sino satíricos detestables o panegiristas aburridos. Es de lamentar que después de Virgilio y Horacio, exceptuando las Operas de Metastasio, no se encuentra casi una sola obra maestra de poesía que haya sido el fruto inmediato de una pensión; en cambio se puede citar un gran número de malos poetas que han sido colmados de honores y favores. El cuadro que he pintado presenta ejemplos de toda especie. He trabajado en ello, no sola