Colombeia

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bellas estatuas de hombres ilustres, ni los pórticos de Atenas tan bien historiados, si no se hubiese comenzado a hacer de madera o de ladrillo los Júpiter, Castor y Pollux, y a pintar Minerva con carbón o tiza. El Mahometismo, nacido perseguidor y guerrero, tendrá armas más bellas que las nuestras; pero siendo iconoclasta de origen, no tendrá probablemente jamás bellos cuadros. Sin embargo, las quimeras de los rabinos y de los doctores mahometanos, han introducido la magia y suministrado inclusive a los poetas cristianos, nuevas máquinas más útiles a las invenciones épicas de las de los griegos. Estos seres imaginarios, estos magos y estas hadas no indignaban como los dioses de Homero que tienen las debilidades y vicios de los hombres. La religión cristiana ha sido muy favorable a casi todas las Bellas Artes. Y fue con mucha razón, que en la apertura de la bella iglesia católica construida bajo la protección de V. M., se dijo: «Religio promovet artes». Pero sin embargo, hay que confesar que ha sido menos por sus principios esenciales que por usos arbitrarios, e