se tendría en persuadirse que hay que buscar el espíritu en países esclavizados por los turcos o desolados por los volcanes? Aunque la mayoría de los sabios del Norte hayan viajado mucho a países meridionales, no se puede por ello decir que sea la diferencia del aire o de la alimentación la que haya perfeccionado sus talentos, más que la vista de nuevos objetos o la conversación de los hombres que encontraron allá. Asimismo, por muy grande que pueda ser el efecto del clima y demás causas físicas, es seguro que su influencia depende infinitamente de las causas morales. La agricultura estimulada puede hacer cambios útiles en la atmósfera; y el comercio desarrollado cambia la alimentación, cuyo efecto es tan poderoso como el del airé exterior. La simple construcción de casas puede aumentar las facultades del alma como la fortaleza del cuerpo. Una cierta superioridad de espíritu observada en los habitantes de los países secos y montañosos no es únicamente el efecto de la vivacidad del aire, sino también de la esterilidad del suelo que atrae la industria y previene la desigualdad de fortunas que