Colombeia

se navegó poquísimo—que maldita barca, y que miserable acomodamiento! Abril 1o Aun tiempo calmoso, y con una pequeña ventolina pr. la tarde, llegamos al anochesér sobre las rocosas costas de Dalmacia; que aridez por todas partes! 2. Por la mañana logramos al fin coger la embocadura del golfo, ó Canal de Raguza—faltó el viento, y asi el patrón y marineros que no les faltava superstición bastante, resolvieron de hir á oir misa (pr. que era Domingo) á l'isola d'il mezo, donde ai un pequeño combto. de frailes — desembarcamos, y logramos ver todo el Pueblo que venia á Iglesia en su mejor tren — que escándalo verdaderamte. el ver tanta mugér de oficiales de mar, y de simples marineros con peinados, Polbos, Cofias, sintas, galones, y quanto luxo es posible de imaginarse! en medio de la Pobreza, y de la escazés!... ó miseria humana!—concluida la predica, misa, &c… nos hizimos á la vela, y á las tres de la tarde dimos fondo en la rada de Raguza… mientras que la sanidas, contó, examinó, repreguntó &c. á todo el equipaje, se pasó una hora; al cabo de la qual desembarcamos… mas qual fue mi situación quando me hallé en la Calle sin encontrar Posada… finalmte. un Buen Alemán que conserva una pequeña especie de tal me permitió acogerme alli para vestirme é hir á ver á los amigos para quienes traia cartas de recomendación,
se navegó poquísimo. ¡Qué maldita barca y qué miserable acomodamiento! 1° de abril. Aún tiempo calmoso y con una pequeña ventolina por la tarde, llegamos al anochecer sobre las rocosas costas de Dalmacia. ¡Qué aridez por todas partes! 2 de abril. Por la mañana logramos al fin coger la embocadura del golfo o canal de Ragusa. Faltó el viento y así el patrón y marineros, que no les faltaba superstición bastante, resolvieron ir a oír misa, porque era domingo, a la Isla del Medio, donde hay un pequeño convento de frailes. Desembarcamos, y logramos ver todo el pueblo que venía a la iglesia en su mejor tren. Qué escándalo, verdaderamente, el ver tanta mujer de oficiales de marina y de simples marineros, con peinados, polvos, cofias, cintas, galones y cuanto lujo es posible de imaginarse,en medio de la pobreza y de la escasez! ¡Oh, miseria humana! Concluida la prédica, misa, etc., nos hicimos a la vela y a las tres de la tarde dimos fondo en la rada de Ragusa. Mientras que la sanidad contó, examinó, repreguntó, etc., a todo el equipaje, se pasó una hora, al cabo de la cual desembarcamos. Más cuál fue mi situación cuando me hallé en la calle sin encontrar posada. Finalmente, un buen alemán que conserva una pequeña especie de tal, me permitió acogerme allí para vestirme e ir a ver a los amigos para quienes traía cartas de recomendación.