Colombeia

hombres… ó que bien paresia en el Pto. la fragata Ynglesa de que es Capitán el Duque de Cumberland que está ahora aqui!—Población según la guia—378.028. almas en la Ciudad—el Pueblo párese Pobre y grosero, aunque dócil—el rico ostentoso é ignorante, sin gusto alguno pr. la Literatura, ni bellas artes.—Aunque la música debe sus adelantos á esta Ciudad, lo atribuio á la institución de 3. conseruatori, en que un crecido numero de escolares se instruien á fondo, y cultivan profundamte. la música (los castrados se reciven gratis, y se les mantiene de todo; para animar el instituto—sobre una tienda está la inscripción: cui si castrano i puti mervigliosamente—los demás pagan una suma proporcional, hasta que salen con destino de dha Escuela) mas bien que al gusto de los avitantes… cuios caudales se consumen en el vano aparato de Caballos, y Criados unicamte. Se me olvidaba de recordar dos pequeños quadros curiosos del Erculano: uno en que se representa la barbara costumbre griega, y romana en que un Maestro de Escuela da un Cabálelo, ó asota un mucbacbo: y el otro el de la Mercante d'Amore, que vende cupidos á dos otras mugeres que vienen á su tienda á comprarlos—esto es el modo tambn. De muchísimos priapos que allí se vén, ia con alas, con campanillas, seis, ú ocho &c… entre los quales están dos de barro que representan un niño, formando un jarro de agua, y por la polla bebian para fecundizarse las mujeres… Válgame dios, que ideas era necesario que estas cosas promoviesen entre las mugeres romanas; las quales anidadas del
hombres« (O, qué bien parecía en el puerto la fragata inglesa de la que es capitán el Duque de Cumberland, que está ahora aquí! Población según la guía, 378.028 almas en la ciudad. El pueblo parece pobre y grosero, aunque dócil. El rico, ostentoso e ignorante, sin gusto alguno por la literatura ni las bellas artes. Aunque la música debe sus adelantos a esta ciudad, lo atribuyo a la institución de tres conservatorios en que un crecido número de escolares se instruye a fondo y cultiva profundamente la música, más bien que al gusto de los habitantes, cuyos caudales se consumen en el vano aparato de caballos y criados únicamente. Los castrados los reciben gratis y se les mantiene de un todo para animar el instituto. Sobre una tienda está la inscripción «Qui se castrano i putti meravigliosamente». Los demás pagan una suma proporcional hasta que salen con destino de dicha escuela. Se me olvidaba recordar dos pequeños cuadros curiosos de Herculano: uno, en que se representa la bárbara costumbre griega y romana, en que un maestro de escuela azota un muchacho y el otro, el de la Vendedora de Amor, que vende cupidos a dos otras mujeres que vienen a su tienda a comprarlos. Este es el uso también, de muchísimos príapos que allí se ven, ya con alas, con campanillas, seis u ocho, etc., entre los cuales están dos de barro que representan un niño formando un jarro de agua, y por la polla bebían para fecundizarse las mujeres… Válgame Dios, que ideas era necesario que estas cosas promoviesen entre las mujeres romanas, las cuales, ayudadas por el