Colombeia

atendemos á gue jamas pude conseguir el permiso de gue se me oiese en Justicia ante gualesguiera Tribunal; donde solo podría io dar con pruebas, un contraste bien opuesto en el verdadero carácter del Coronel acusante, y su digno Ayudante D. Manuel Herck.— En fin sacudido de tan malvada Cabala; y haviendo entregado las Caxas del regimiento (de cuios Caudales fui varias veces depositario) sali de Madrid para dar cumplimiento á las ordenes de vra. Magestad. A mi llegada á Cádiz, estube luego á presentarme según la Rl. orden al Ynspector general Conde de O'Reilly, guien en substancia me dixo privadamente, con su acostumbrado tono magistral y decisivo, gue io intentava subvertir las Leyes del Reyno con mis solicitudes… gue si gueria pasar á America en el Exercito de operaciones, gue á las ordenes del Teniente General D. Victorio de Navia se hallava en aguel Puerto para salir, me lo proporcionaría.—Considere la materia; y viendo que si insistia en gue se me oiera en el Consejo Supremo de la Guerra, como io gueria, para gue al Coronel Roca se le Castigase según merecia, no lo conseguiría tal vez jamas, por ia oposicion gue siempre experimente del Ynspector Gral.; e influencia gue dho Coronel se avia procurado, por sosten, en el ministerio de la guerra durante nuestra critica contestación en Madrid! Resolvi haciendo de la necesidad virtud aceptar el que como favor me ofrecia el oponente, y seguir agregado en el Regimiento de Aragón.—Al arrivo de dho armamento sobre las Yslas de Dominica, y Guadalupe
atendemos a que jamás pude conseguir el permiso de que se me oyese en justicia ante cualquier tribunal, donde solo podría yo dar con pruebas, un contraste bien opuesto en el verdadero carácter del coronel acusador y su digno ayudante Don Manuel Herck. En fin, sacudido de tan malvada cábala y habiendo entregado las Cajas del Regimiento (de cuyos caudales fui varias veces depositario) salí de Madrid para dar cumplimiento a las órdenes de Vuestra Majestad. A mi llegada a Cádiz, estuve luego a presentarme según la Real Orden al Inspector General Conde O'Reilly, quien en substancia me dijo privadamente, con su acostumbrado tono magistral y decisivo, que yo intentaba subvertir las leyes del Reino con mis solicitudes… que si quería pasar a América en el ejército de operaciones que se hallaba en aquel puerto para salir, a las órdenes del teniente general Don Victorio de Navia, me lo proporcionaría. Consideré la materia, y viendo que si insistía en que se me oyera, como yo quería, en el Consejo Supremo de la Guerra, para que al Coronel Roca se le castigase según merecía, no lo conseguiría tal vez jamás por la oposición que siempre experimenté del Inspector General e influencia que dicho Coronel se había procurado por apoyo en el Ministerio de la Guerra durante nuestra crítica contestación en Madrid, resolví, haciendo de la necesidad virtud, aceptar lo que me ofrecía el oponente como favor y seguir agregado en el Regimiento de Aragón. A la llegada de dicho ejército sobre las islas de Dominica y Guadalupe,