Diario del Puerto de Boston a Inglaterra
Diciembre 15. de 1784.
A las 4 Vz de la Tarde nos hicimos finalmte á la vela en la fragata mercante el Neptuno, 250 toneladas su Capitán John Callaham; y a las 6 venimos al ancla cerca del Castillo que llaman, á cosa de tres millas de distancia—. Los Pasageros que veníamos a bordo son los siguientes Levi Willard, John Reynolds, George Harrop, John Garniss, Herman Goverts, John Derrit, Samuel Dashwood, Niehs Oilman, gente bastante agradable y de buenos modales.—con motivo de trahér esta embarcación cantidad de especie para Inglaterra, 60.000 guineas según computo, el Banco suspendió su empréstito, y de aquí resulto algo de convulsion popular, como se vé pr las dos piezas adjuntas, Centinela no 25., y la que sigue que pareció fixada en varias partes de la Ciudad "it is sincerely wish'd the Tory ship "command 1 by that noted smugler Cap. Callahan, would sail "immediately as no Business either at the Bank or any where "else (of any consequence) will be transacted until she is gone "for Fear of cash being sent off" pobre fundamento á la verdad!
Diario del Puerto de Boston a Inglaterra
15 de diciembre.
A las cuatro y media de la tarde nos hicimos finalmente a la vela en la fragata mercante de 250 toneladas "Neptuno", su capitán John Callahan. A las seis anclamos a cosa de tres millas de distancia, cerca del Castillo, como lo llaman. Los pasajeros que veníamos a bordo son los siguientes: Levy Willard, John Reynolds, George Harrop, John Garniss, Hermán Goverts, John Derrit, Samuel Dashwood y Nicolás Gilman, gente bastante agradable y de buenos modales.
Con motivo de traer esta embarcación cantidad de (dinero) especie para Inglaterra —60.000 guineas, según cómputo— el Banco suspendió su empréstito y de aquí resultó algo de convulsión popular, como se ve por las dos piezas adjuntas, "Centinela N? 25" y la que sigue que apareció fijada en varias partes de la ciudad: "Es de desear sinceramente que el barco conservador conducido por ese notado contrabandista Capitán Callahan, pudiera salir inmediatamente, ya que cualquier negocio en el Banco u otro sitio —por consecuencia— no puede hacerse hasta que se vaya, por miedo a que el dinero sea enviado fuera". ¡Pobre fundamento, a la verdad!