Epitafio del Conde de Bonneval muerto en Constantinopla el 23 de marzo de 1747, con el nombre de Ahmed Pacha, Coumbaratgibashi, o Jefe de Bomberos.
Bonneval, Ahmed Pacha, que todo el mundo conoce, abandonó su patrimonio para abrazar la fe mahometana. Adquirió en verdad renombre entre los suyos, mas entre los musulmanes ganó la gloria y la eternidad. Fue un sabio del siglo, del cual había comprobado la grandeza y la bajeza y que, conociendo el bien y el mal, distinguió la belleza de la fealdad; plenamente persuadido de la caducidad de las cosas de este mundo, acechó el feliz momento de pasar a la eternidad. Bebió el cáliz la noche de un viernes que coincidió con la noche del nacimiento del más glorioso de los profetas. Fue el feliz momento que escogió para entregarse a la misericordia y pasar, sin vacilar, de esta vida a la otra.
Recítese, por el amor de Dios, el exordio del Alcorán por el alma de Ahmed Pacha, Jefe de Bombarderos.