Colombeia

9. Por la mañana á tomar Thé con los SS. Lee. y al medio dia á comer juntos en casa del Sr. Enslie que vive y hace compañía con el Sr. Vanlennep que estava con su amabilísima fam en el campo; tiene dos hijas mui bien parecidas. efectivamte. tiene una Casa hermosa donde lo pasamos socíabilisimamte.— mas tienen una cosa estas casas, que las abitaciones del mar son frescas, mas las interiores, y de la Calle calidísimas—por la noche en casa del cónsul de Francia, su mugér tocó el clave y canto un poco; y una trulla de francesilíos nos fastidiaron bastante hasta las 11. que cada uno se fue á su casa. 10. á tomar the pr. la mañana con los SS. Lee. con quienes comí igualmte. en sociedad y tono familiar—pr. la tarde emprendimos un paseo á caballo para visitar el Castillo; y asi salimos los 3. y un criado en mui buenos cab. árabes su ios, y atravesando toda la Ciudad por el quartel turco, montamos á la colina que la domina por los cementerios turcos, y corriendo pr. todo el alto de aquella, gozamos de una completa vista de la Ciudad, Puerto &c… hasta que llegamos al otro extremo sobre que está cituado cilio castillo… desendimos de las caballerías, y apie entramos á examinar aquella arruinada fortaleza de tpo. De los genoveces según parece—se vé en su entrada embutida en la muralla una cabeza de marmol y algo del busto, que llaman Smirna, porque asi di
9 de julio. Por la mañana a tomar té con los señores Lee, y al mediodía a comer juntos en casa del señor Enslie, que vive y hace compañía con el señor Vanlennep, que estaba con su amabilísima familia en el campo. Tiene dos hijas efectivamente muy bien parecidas y una casa hermosa donde lo pasamos sociabilísimamente. Más tienen una cosa estas casa, que las habitaciones del mar son frescas, mas las interiores y de la calle, calidísimas. Por la noche en casa del Cónsul de Francia, su mujer tocó el clave y cantó un poco y una trulla de francesillos nos fastidiaron bastante hasta las once, que cada uno se fue a su casa. 10 de julio. A tomar té por la mañana con los señores Lee, con quienes comí igualmente en sociedad y tono familiar. Por la tarde emprendimos un paseo a caballo para visitar el castillo y así salimos los tres y un criado, en muy buenos caballos árabes suyos, y atravesando toda la ciudad por el barrio turco, montamos por los cementerios turcos a la colina que la domina y corriendo por todo el alto de aquella, gozamos de una completa vista de la ciudad, puerto, etc., hasta que llegamos al otro extremo sobre el que está situado dicho castillo. Descendimos de las caballerías y a pie entramos a examinar aquella arruinada fortaleza, del tiempo de los genoveses, según parece. Se ve en su entrada, embutida en la muralla, una cabeza de mármol y algo del busto que llama Esmirna, porque así di