Colombeia

y io fui a tierra pr. una hora logrando ver parte de la Ciudad, y algunas de las mugeres con sus naguas pr. la rodilla, y bastante cariñosas luego fue preciso embarcarme pues el Capn, esperava á la vela, y el Vito, se avia llamado al Leste; conque montamos facilmte. los islotes llamados Spalmadori. donde comenzó el ataque fuerte de la Esquadra Rusa, y Turca en que se volaron los dos almirantes… y aviendo tambn. examinado con mi anteojo el Pto. Gesmé, en que se refugio, y fue quemada toda la Esquada. Othomana… todo se vé mui bien—luego venimos al ancla sobre la costa de asia, y io desembarque para posar mi pie pr. la prima vez en esta parte del mundo: di un paseo pr. algunos sembrados que avia pr. allí, y me bolvi á bordo… pr. la noche nos hicimos á la vela. 3. temprano montamos el C. Carabouron, y entramos en el golfo de smirna… pasamos las Yslas Ynglesas qe. están en el medio, y por la tarde pasamos el Castillo (pobre cosa) que distará 10 mills, de Smirna donde dimos fondo al ponerse el sol… luego me desembarqué, pasé la aduana Turca, qe. no es mui dificil y me alojé en una Posada que llaman del Maltes Cl. de Francos, donde estava tal q., pagando 2. piastras al dia—el capn, y gentes qe. me acompañaron se bolvieron luego á su bordo pr. temor de la policia: y no se puede negar que estas gentes Ydriotas son industriosas, han perfeccionado la construcción de sus naves sumamte., y son
y yo fui a tierra por una hora, logrando ver parte de la ciudad y algunas de las mujeres con sus enaguas por la rodilla y bastante cariñosas... Luego fue preciso embarcarme, pues el capitán esperaba a la vela y el viento se había llamado al Este. Contorneamos fácilmente los islotes llamados Spalmadori, donde comenzó el ataque fuerte de las escuadras rusa y Turca en que se volaron los dos almirantes. También pude examinar con mi anteojo el Puerto de Tchesmé, en el que se refugió y fue quemada toda la escuadra Otomana; todo se ve muy bien. Luego vinimos al ancla sobre la costa de Asia y yo desembarqué para posar mi pie, por primera vez, en esta parte del mundo. Di un paseo por algunos sembrados que había por allí y me volví a bordo. Por la noche nos hicimos a la vela. 3 de julio. Temprano doblamos el Cabo Caraburun y entramos en el Golfo de Esmirna. Pasamos las Islas Inglesas que están en el medio y por la tarde pasamos el Castillo —pobre cosa— que distará 10 millas de Esmirna, donde dimos fondo al ponerse el sol. Luego desembarqué, pasé la Aduana Turca, que no es muy difícil y me alojé en una posada que llaman del Maltes, Cl. de Francos, donde estaba tal cual, pagando dos piastras al día. El capitán y gentes que me acompañaron se volvieron luego a bordo por temor a la policía. No se puede negar que estas gentes hydriotas son industriosas, han perfeccionado sumamente la construcción de sus naves y son